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Sentirse pequeño no es el problema: es el comienzo

Von 4. Juni 2026No Comments

25 universitarios de Santa Cruz vivieron un día de retiro y algo se movió por dentro.

Hacía frío ese domingo. Y aun así, 25 universitarios de distintas carreras y facultades llegaron a la capilla Cristo Crucificado, en Santa Cruz de la Sierra, con algo claro: querían estar ahí.

Una pregunta que pocos se hacen en voz alta

El pasado 17 de mayo, jóvenes de distintas universidades se reunieron en Santa Cruz bajo un lema que no suena a eslógan: “No tengan miedo, aspiren a la santidad”. La frase, tomada del mensaje del Papa León XIV para el Jubileo de los Jóvenes, abrió una pregunta que rara vez se hace en los pasillos de una facultad: ¿y si lo que me frena no es mi debilidad, sino el miedo a reconocerla?

La meditación central, animada por Carlos Alberto, no fue una conferencia. Fue una invitación a mirarse sin filtros. A aceptar que la fragilidad, los límites, los momentos de insuficiencia —tan familiares en la vida universitaria— no son obstáculos para crecer. Son, más bien, el lugar donde algo comienza.

Rendir, aparentar, aguantar: el modo universitario de vivir

Hay una presión silenciosa que conoce bien cualquier universitario: la de tener que rendir siempre, aparentar que todo está bajo control, aguantar sin quejarse. En ese contexto, proponer la santidad como horizonte —no como perfección, sino como entrega, como búsqueda de sentido, como vocación personal— resulta, curiosamente, liberador.

Los jóvenes no escucharon que deben ser mejores. Escucharon que pueden ser auténticos.

Lo que pasó entre personas

Más allá de la meditación, lo que marcó la jornada fue el encuentro. Diálogos en pequeños grupos, expresión artística, momentos informales donde afloraron preguntas compartidas: sobre el futuro, sobre el propósito, sobre cómo vivir sin perder lo esencial. Jóvenes que no se conocían descubrieron que sus búsquedas se parecen más de lo que creían.

La jornada cerró con un compartir fraterno. Pero el retiro, en el fondo, no cerró nada. Plantó algo.

¿Qué cambia cuando dejas de tenerle miedo a ser pequeño?