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Jornadas Monásticas de Estudio y Silencio: volver a lo esencial

Von 29. September 2026No Comments

Se llevan a cabo las primeras jornadas de esta iniciativa europea, un encuentro que ofreció a jóvenes universitarios un espacio monástico de estudio profundo, silencio y reflexión para superar la fragmentación del conocimiento y descubrir su «misión singular» académica.

Cuando el silencio irrumpe en la vida del estudiante este se ve enfrentado “cara a cara” con sus pensamientos, aquellos que afloran al profundizar en su disciplina y que, en otros contextos, suelen permanecer taciturnos en la mente. El estudio se convierte entonces, como lo expresó Juana Sánchez-Gey en su charla de apertura para estas jornadas, “en un termómetro para conocer mejor nuestras deficiencias y aspiraciones”.

Parece existir un ritmo presuroso que rodea al alumno actual y que le dificulta concebir su proceso de aprendizaje como un verdadero “puente” que le abra camino al diálogo profundo y sincero con los otros. Es de esta falta de quietud y encuentro auténtico que nacen también las Jornadas Monásticas de Estudio y Silencio.

Así lo recuerda la profesora y misionera idente Mar Álvarez quien, hace doce años, pudo identificar esta misma necesidad en dos de sus estudiantes de psicología. Ambos pupilos, conocedores de la costumbre de Mar de retirarse a estudiar junto a otra misionera docente, solicitaron la posibilidad de acompañarlas en su silencio.

Esta era una decisión arriesgada que invitaba a dejar atrás, por un momento, lo conocido y lo cotidiano; un paso que quizá resultaba necesario para todos.

A partir de aquel momento, lo que comenzó como un viaje espontáneo entre maestros y discípulos fue tomando forma hasta convertirse en algo más: una posible respuesta ante una concepción del estudio universitario y un ritmo de vida que, para muchos jóvenes, termina por asfixiar y desdibujar el verdadero sentido del estudio.

Más de una década después de aquel primer encuentro, dicha iniciativa ha adquirido una forma propia y se ha concretado en las primeras Jornadas Monásticas de Estudio y Silencio, celebradas en Busseto, Italia.

Entre sus participantes se encuentra Gabriele, estudiante italiano de Psicología y entusiasta del fútbol, quien expresa así su inquietud ante los desafíos actuales que deben enfrentar otros alumnos como él: “En la sociedad moderna sucede mucho que nos aislamos. Tendemos a estar mucho tiempo solos, atados a esto”, señala mientras muestra su móvil, “y no experimentamos realmente lo que es la sociabilidad, la vida y la naturaleza”.

Esta necesidad de compartir y de vivir una verdadera comunión en el ámbito universitario ha impulsado esta propuesta a nivel europeo: ofrecer a los jóvenes un espacio para ir más allá de la exigencia de rendir y acumular conocimientos. Detenerse para recordar aquellas experiencias que despertaron en ellos el deseo auténtico por la verdad.

Por su parte, Pilar, una alegre estudiante de Filosofía en Barcelona, explica cómo la experiencia de la quietud durante estas jornadas ha dejado también una huella en su manera de relacionarse con el conocimiento y su entorno: “He notado que, cuando estás en la quietud, parece que el tiempo adquiere otro ritmo. Los días siguen teniendo las mismas 24 horas que cuando estamos en casa, pero interiormente los vives de una manera diferente y puedes aprovechar mucho más cada momento”.

Entre el estudio, el silencio y la convivencia, participantes y organizadores han encontrado un espacio diferente al ritmo habitual, un tiempo para profundizar cada uno en su disciplina y sobre todo hacer lo propio algo compartido. Quizá ese sea el verdadero fruto de estas jornadas, más que una lista de pendientes resueltos o deberes terminados: el regresar a la vida cotidiana con una mirada renovada y con la experiencia de haber aprendido juntos desde el silencio.