Visita del Presidente del Instituto Id y de la Superiora General a Sevilla y Constantina

El P. Jesús Fernández, Presidente de los misioneros y de las misioneras identes, y María del Carmen García Viyuela, Superiora General de las misioneras identes, han visitado las fundaciones de Sevilla y Constantina desde el 15 al 23 de abril.

Ha sido una intensa semana en la que tuvieron ocasión de saludar a feligreses de la parroquia “La Anunciación de Nuestra Señora y san Juan XXIII”, encomendada a los misioneros identes; de mantener una reunión con miembros del Catecumenado Idente, de Familia Idente, de Juventud Idente y de algunos integrantes de los grupos parroquiales; así como visitar a los niños del Colegio “Concilio”, que pertenece a la parroquia.

También dedicaron una jornada a visitar a la comunidad de misioneros que se hallan en el monasterio “La Victoria de san José”, en la localidad serrana de Constantina, y departir entrañablemente con los alumnos de la escuela de pintura que puso en marcha en el monasterio la artista y profesora Carmen Meléndez, de la Familia Idente. Las obras de este colectivo entre el que hay adultos y niños van alcanzando gran notoriedad no solo dentro de la localidad sino fuera de la misma.

El Presidente y la Superiora tuvieron ocasión de convivir con amigos de los misioneros y con jóvenes que fueron conociendo gracias a su incansable acción apostólica, que con su palabra y el testimonio de sus vidas va dejando un poso de paz y alegría en quienes tienen al lado.

El domingo 22 el Presidente ofició la Santa Misa en la parroquia de Sevilla. En su homilía, comentando la Palabra que se refería al Buen Pastor, con la fuerza que le caracteriza, invitó a todos a decirle a Cristo “como los discípulos de Emaús: ‘quédate con nosotros, te lo pido por favor, quédate’. Porque en el corazón humano hay demasiada oscuridad, demasiadas sombras, demasiada tristeza. Quédate con nosotros y si de verdad se lo pedimos, Cristo entra dentro de nosotros y dirige mis pensamientos, dirige mi imaginación, mi creatividad, mis sentimientos… Y Cristo que es como después de la resurrección, y se presenta a sus discípulos y les dice ‘la paz sea con vosotros’, porque Cristo es la paz; por eso dice ‘la paz sea con vosotros’. Y ¿qué significa eso? Que Él me va a ayudar a superar todas mis dificultades si yo tengo confianza en Él.

Confianza, esta palabra tan sencilla. Confianza significa que abro mi corazón… Cristo es la paz, el Buen Pastor. Él da la vida y quiere compartir su vida con nosotros y cual es, una vida de misericordia, de perdón, eso que nos cuesta tanto a pesar que le decimos en el Padrenuestro perdónanos nuestras ofensas como perdonamos a los que nos han ofendido; lo decimos en el Padrenuestro, pero ¿lo vivimos?…

Si yo miro a Cristo, Cristo disolvería las heridas que llevo en mi corazón. Si miro las llagas de Cristo, ¿qué veo en ellas? Puro amor. Pero Él también mira nuestras llagas y no son siempre de amor. Hay dolor, sufrimiento, venganza, odio. Hace no mucho en África una muchacha me decía: a mis padres los mataron, a mis hermanos también, a mis abuelos; yo solo tengo odio y venganza en mi corazón, ¿qué hago con todo eso? Y yo le dije: la primera cosa es no desear vengarte. ¿Tú quieres matar a todas esas personas? “No. Yo no quiero más muertes”. El primer escalón del perdón es no desear vengarse; es el primer paso porque el perdón no es una palabra, solo es un camino. Como el amor, es un camino, como la santidad, que es la plenitud del amor es un camino que hay que recorrer, y no es fácil. Pero Cristo al lado nuestro me hace superar todas estas dificultades. Él es el Buen Pastor”.

El P. Jesús Fernández también explicó cómo se debe rezar el Padre Nuestro, adoptando la actitud tierna de un niño con su padre. Debajo de la galería de fotos de esta noticia consta un video con un fragmento de dichas palabras de nuestro Presidente.

En los distintos momentos compartidos tanto con las comunidades de misioneros como con el resto de personas que han tenido ocasión de saludar y conocer no dejaron de mostrar su cercanía, cariño y gratitud, que también han recibido de ellos porque todos hemos sido conscientes de la bendición que recibíamos a su lado.

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