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Luján González Portela

Inauguración de la capilla de Nuestro Padre Celestial, San Miguelito (Bolivia)

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Video resumen de la ceremonia de inauguración de la nueva y bella iglesia “chiquitana moderna” en la Ciudad Monástica Idente de San Miguelito, celebrada el 7 de junio de 2017 a las 8h30. La ceremonia fue presidida por Mons. Roberto Flock, Obispo de San Ignacio de Velasco. El templo es el décimo que construye el padre Adrián Álvez, misionero idente, y su altar está presidido por una bellísima talla en madera de cedro que representa al Padre Celeste. Esta fundación idente está cerca de cumplir 30 años y han pasado por ella numerosos misioneros y misioneras identes de todo el mundo, que desde este hermoso lugar han entregado sus vidas por tanta población chiquitana que Cristo y la Iglesia les ha confiado a lo largo de los años.

Avances de la obra de construcción de la parroquia de Soa (Camerún)

By | África, Camerún | No Comments

Carta de mayo del padre Efrén Blanco, misionero idente en Yaoundé (Camerún), informando de los avances en la obra de construcción de la nueva parroquia universitaria de San Pedro y San Pablo en Soa (Yaoundé).

Queridos amigos y benefactores: Este mes de mayo ha sido muy rico en gracias que os queremos participar.

La obra del coro, en la nueva iglesia de Soa, continúa todavía y fue visitada por nuestros superiores que se han quedado impresionados de la amplitud de la construcción.

En este mes hemos clausurado las actividades semanales de la Juventud Idente y lo hacemos con una fiesta que ha sido cuidadosamente preparada durante el trimestre. Han habido cuatro clausuras: niños, adolescentes y mayores de Yaundé y de Soa.

La gran noticia es que nuestro Presidente, Jesús Fernández, acompañado de nuestra Superiora General, Mari Carmen García, nos han podido visitar: han estado con nosotros desde el 25 de mayo, Día de la Ascensión, hasta el 1 de junio y, en esa semana llena de gracias han podido recibir los votos de nuestra hermana de vida común Michèle.

Por otra parte han realizado un retiro Motus Christi, el 30 de Mayo, y asistieron 150 jóvenes universitarios en Soa.

Todo esto no es casualidad ya que mayo es el mes de nuestra Madre María y, para los misioneros identes, el 30 es el onomástico de nuestro padre Fundador, Fernando Rielo. Os agradecemos vuestras ayudas y oraciones y contad con las nuestras por vuestras intenciones y necesidades, así como por todas las personas que sufren.

Una Fiesta del pueblo en su camino de éxodo de este mundo

By | Evangelio | No Comments

Por el P. Luis Casasús, Superior General de los Misioneros Identes
Comentario del P. Luis Casasús al Evangelio del 18-6-2017, Corpus Christi (Deuteronomio 8:2-3.14b-16a; 1Corintios 10:16-17; Juan 6:51-58)

En los negocios, en la vida familiar o en la diplomacia, los interlocutores se comunican intercambiando ciertos signos. La comunicación es, así, el motor de la colaboración. Consiste en un intercambio de información entre los participantes.

Hay muchas clases de signos y señales, como las de tráfico, las de los árbitros, entrenadores, señales entre amigos o entre esposos, por las cuales se transmiten mensajes de cariño. La Eucaristía es, entre otras cosas, un signo claro y poderoso:

La vida cristiana se manifiesta en el cumplimiento del principal mandamiento, es decir, en el amor a Dios y al prójimo; este amor encuentra su fuente precisamente en el Santísimo Sacramento, llamado generalmente Sacramento del amor (Juan Pablo II, Dominicae Cenae).

En los años 1980’s en Tenerife un grupo de hermanas y hermanos trabajábamos en la Juventud Idente en varios ámbitos: Universidad, enseñanza secundaria… y también jóvenes varones adolescentes de riesgo. Una vez, uno de estos jóvenes que vivía en un Centro de Custodia Juvenil fue confinado en su habitación por varios días, tras haber atacado y herido con un tenedor a un empleado del Centro.

Tuvimos ocasión de explicar el caso a nuestro padre Fundador. Inmediatamente, sacó de su bolsillo su pluma de oro y dijo: Mañana se la regalan de mi parte. Pedimos permiso para visitar al joven en su habitación e hicimos como nos dijo nuestro Fundador. Al recibir la pluma, se conmovió y lloró. Dijo sollozando: Es el primer regalo que recibo en mi vida.

No creo que el valor de la pluma fuera decisivo, pero dos cosas son ciertas: fue una decisión realmente inspirada y el signo tuvo un profundo efecto en la vida del adolescente.

Un regalo es un signo de amor. Eso es lo que lo hace significativo y precioso, más allá de su valor comercial. Cuanto mayor es el amor, más precioso es el regalo, incluso si el objeto elegido para expresarlo no sea proporcional a la intensidad del amor que representa.

En última instancia, tiene que representar el deseo del donante de darse totalmente a quien lo recibe. Eso es por lo que todos los regalos se quedan cortos en significar lo que deseamos al entregarlos. Todos, excepto la Eucaristía. La eucaristía es precisamente lo que significa: La entrega total de Cristo a nosotros, en divinidad y humanidad, a pesar de la modestia de los elementos materiales que se usan para transmitirlo.

En la jerga de la Teoría de la Información, se dice que el éxito de la comunicación depende del grado en que se comparte un sistema de normas. Así, un signo puede ser interpretado sin problemas por cada una de las partes. Esto es también así entre Dios y nosotros; Cristo fue enormemente claro: Hagan esto en memoria mía. En otras palabras, Porque todas las veces que coman este pan y beban esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que El venga (1 Co 11:26).

Por otro lado, al recibir la Eucaristía con fe, nosotros damos un signo a Cristo, el de aceptar la Nueva alianza través de la cual nuestros pecados quedan perdonados y recibimos la vida eterna. El signo que Él pidió.

Como afirma Juan Pablo II: Desde que en Pentecostés el pueblo de la nueva Alianza empezó su peregrinación hacia la patria celeste, este divino Sacramento ha marcado sus días, llenándolos de confiada esperanza. Sí; nuestra vida, como la del pueblo de Israel, es una peregrinación. Esa peregrinación es sobre todo escuela de amor; aprendemos a amar como Dios mismo. Esto fue lo que Moisés dijo al pueblo: Recuerda el camino que el Señor tu Dios te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto para afligirte, para ponerte a prueba y conocer tus intenciones: si guardas sus preceptos o no. La primera asignatura de este aprendizaje es ser conscientes de nuestras limitaciones y esto se aprende a través del sufrimiento y la purificación. Así nos damos cuenta de que nada somos sin Él, aunque tengamos muchos éxitos en la vida: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios, como hemos oído en la primera lectura de hoy.

¿Cómo puede ser la Eucaristía pan para nuestro viaje?

* La Eucaristía, que es el memorial de su Pasión, muerte y Resurrección, es por tanto el medio por el que se nos recuerda el amor y misericordia de Dios hacia nosotros. No caminamos solos.

* Pero su presencia no es simplemente estática. Es dinámica y cuando le recibimos nos hacemos semejantes a Él, nos asume. En nuestra pequeñez, somos transformados en Él. Y esto no es un simple sueño. Al tomar la hostia con dos dedos, he pensado: Qué pequeño se ha hecho Jesús para mostrarnos que no espera cosas grandes de nosotros, sino cosas pequeñas con un amor grande (Madre Teresa).

* Recibiéndole en la Palabra y en la comunión, nos hacemos hermanos y hermanas en Cristo. La Eucaristía trae unidad entre nosotros. Es lo que la segunda lectura nos recuerda: La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la participación en la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la participación en el cuerpo de Cristo? Puesto que el pan es uno, nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan (1Co 10: 16-17).

Nuestra adoración comunitaria en la Misa debe ir acompañada de nuestra adoración personal de Cristo en la adoración eucarística, a fin de que nuestro amor sea completo (Juan Pablo II). Esto concuerda con el deseo de nuestro padre Fundador de que hagamos nuestra oración ante Cristo Sacramentado.

La palabra “Eucaristía” significa literalmente “acción de gracias”. Celebrar la eucaristía y vivir una vida eucarística son asuntos basados en la gratitud. La Misa es el sacrificio de alabanza y acción de gracias a Dios por la salvación lograda por Cristo.

En los días pasados, leímos en la Misa el Libro de Tobías. Podemos aprender mucho de él y en especial cómo permanecer fieles y agradecidos a Dios en todos los momentos, incluso cuando la tragedia nos golpea:

Bendice en todo momento al Señor Dios y pídele que tus caminos sean rectos y tus proyectos favorables, porque no todas las naciones tienen la verdadera sabiduría. Es el Señor el que da todos los bienes y, si quiere, humilla hasta lo profundo del infierno. Recuerda, hijo, todos estos mandatos y no permitas que se borren de tu corazón (Tobías 4:19).

Si somos realmente pacientes, conseguiremos dar gracias a Dios continuamente, por la victoria sobre el mal y los enemigos: Recuerden que el Espíritu Santo dijo lo siguiente a través de David: “Dios le dijo a mi Señor el Mesías: Siéntate a la derecha de mi trono, hasta que yo derrote a tus enemigos” (Mc 12: 36).

Desgraciadamente, algunas veces no centramos nuestra oración en la alabanza y la acción de gracias. Nuestra relación con Dios es algo utilitaria. Él no parece alguien de confianza, sino sólo un proveedor de lo que necesitamos. Entonces, nuestra relación es un monólogo en el que pedimos esto o aquello. Es siempre centrada en nosotros. El centro no es alabar y glorificar a Dios… sino a nosotros mismos. No hay intimidad y encuentro auténtico con Él. Recordemos: La Súplica y la Acción de Gracias son aspectos complementarios de la oración.

Un pequeño recordatorio de la doctrina de la Iglesia: El Concilio Vaticano II nos dice que la Santísima eucaristía es la fuente y cumbre de toda la vida cristiana (Lumen Gentium). Como la vida cristiana es esencialmente vida espiritual, podemos decir también que la Eucaristía es la “Fuente y cumbre de la espiritualidad Cristiana”.

Además de ser la “fuente” de la espiritualidad cristiana, porque es la “fuente” de la gracia, la Eucaristía también nos ayuda a crecer en las virtudes de fe, esperanza y caridad. Estas virtudes son esenciales a la vida espiritual, porque Disponen a los cristianos a vivir en relación con la Santísima Trinidad (CIC, 1812).

El meditar y hacer nuestras estas grandes verdades de la Eucaristía en la vida cristiana iluminará nuestro camino espiritual y nos dará más razones para amar la eucaristía y de ese modo, llevarnos más cerca de Dios y de los demás en Cristo.

En la multiplicación de los panes, Cristo nos dio un signo milagroso, como figura del mayor misterio de amor, que se renueva cada día en la santa Misa. El debilitamiento de la fe en la presencia real de Cristo Resucitado en la Eucaristía es uno de los aspectos más significativos de la crisis espiritual actual. Es por eso que, de vez en cuando, en la historia de la Iglesia, Dios nos da ciertos signos, los milagros eucarísticos, que señalan que Él está verdaderamente presente en la Eucaristía.

El milagro eucarístico más reciente que las autoridades de la Iglesia han reconocido ocurrió en 1996 en Buenos Aires, la capital de Argentina. El 18 de agosto el P. Alejandro Pezet estaba celebrando misa. Cuando acababa de distribuir la comunión, una señora se le acercó y le dijo que había encontrado una hostia abandonada en la parte de atrás de la iglesia. El P. Alejandro vio la hostia profanada y, como no podía consumirla, la puso en un recipiente de agua y la dejó en el sagrario de la capilla del Santísimo Sacramento.

El lunes 26 de agosto, al abrir el sagrario, vio con asombro que la hostia se había convertido en una sustancia ensangrentada. Informó al Cardenal Jorge Bergoglio (el actual Papa Francisco) quien dio instrucciones para que la hostia fuera fotografiada profesionalmente. Las fotos mostraban claramente que la hostia se había convertido en un fragmento de carne ensangrentada y había aumentado visiblemente de tamaño. Por varios años, la hostia permaneció en el sagrario y el asunto se mantuvo en estricto secreto. Como la hostia no sufrió ninguna descomposición visible, el Cardenal Bergoglio decidió que se analizase científicamente.

En 1999, se envió a Nueva York una muestra del material ensangrentado para ser analizado. Para no tener prejuicios, no se informó al equipo de científicos sobre el origen del material.

Uno de ellos, era el Dr. Frederic Zugibe, cardiólogo y patólogo forense bien conocido. Determinó que la sustancia analizada era carne y sangre auténticas, y que contenía ADN humano. El Dr. Zugibe testificó que el material analizado es un fragmento del músculo cardiaco, de la pared del ventrículo izquierdo, cercano a las válvulas. Este músculo tiene como función la contracción del corazón y bombea sangre a todas las partes del cuerpo. El músculo cardíaco está en condición de inflamación y contiene un gran número de glóbulos blancos.

 Esto indica que el corazón estaba vivo en el momento de tomar la muestra. Mi opinión es que el corazón estaba vivo, pues los glóbulos blancos mueren fuera de un organismo vivo. Necesitan un organismo vivo que las conserve. Por eso, su presencia indica que el corazón estaba vivo al tomar la muestra.

 Es más, esos glóbulos han penetrado el tejido, lo que indica que el corazón ha estado en un estrés severo, como si su dueño hubiera sido golpeado violentamente en el pecho.

Cuando le preguntaron al Dr. Zugibe cuánto tiempo habrían vivido los glóbulos blancos si proviniesen de un tejido humano mantenido en agua, contestó que habrían muerto en unos minutos. Entonces fue informado del origen de la muestra, cómo había sido guardada en agua ordinaria por un mes y luego tres años en un recipiente con agua destilada y después se tomó la muestra para ser analizada. El Dr. Zugibe no pudo explicar este hecho.

No hay forma de explicarlo científicamente, afirmó. Sólo entonces se le informó que la muestra analizada provenía de una hostia consagrada (pan blanco ázimo),que se había transformado misteriosamente en carne humana ensangrentada. Asombrado por esta información, el Dr. Zugibe contestó: Cómo y por qué una hostia consagrada cambia su naturaleza y se transforma en carne y sangre humanas es un misterio inexplicable para la ciencia, un misterio completamente fuera de su competencia.

Parra los que tienen fe y creen, no hace falta ninguna explicación; pero para los que no creen, ninguna explicación es posible.

Permitan que concluya esta reflexión con un testimonio conmovedor de la espiritualidad eucarística de nuestro padre Fundador: La Guerra Civil Española le precipitó de una infancia feliz a los sufrimientos de su juventud; fue obligado a vivir bajo los bombardeos y a ser testigo de las matanzas fratricidas. Precisamente, en el día de su Primera Comunión, casi muere por confesar su fe católica. Me acusaron de ser católico al verme con el traje de Primera Comunión y me insistieron para que renunciase a mi fe. Categóricamente me opuse a ello y me pusieron contra una pared para fusilarme. Providencialmente, cambiaron de opinión y en el último minuto le dejaron marchar.

El misterio íntimo

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Por el P. Luis Casasús, Superior General de los Misioneros Identes
Comentario del P. Luis Casasús al Evangelio del domingo 11-6-2017, Solemnidad de la Santísima Trinidad (Éxodo 34:4b-6.8-9; 2 Corintios 13:11-13; Juan 3:16-18),

Si últimamente has levantado la voz a tu hermano o piensas que nunca cambiará, por favor no sigas leyendo ¿Por qué? La sicología religiosa elemental enseña que esos son precisamente los dos signos opuestos al Lavatorio de los pies, que constituye el signo más poderoso de nuestra apertura a la Santísima Trinidad.

Maurice Zundel (1897-1975), sacerdote suizo y brillante teólogo, escribe:

Nadie puede sentirse ofendido ni despreciado si ve a Dios como una Presencia interior a nosotros, que siempre está ahí y que es Dios porque no posee nada. Nadie puede sentirse ofendido por un Dios que se ofrece y que nunca se impone. La Trinidad revelada por Jesucristo nos hace comprender el gesto del Lavatorio de los pies. Si Jesús se arrodilla, si introduce una nueva escala de valores en el mundo, lo hace con fundamento en el corazón de la Trinidad.

Con plena conciencia de quién es, se quita las ropas y se ciñe una toalla para lavar los pies de los discípulos.

¿Qué nos dice esto? Que el impulso de servir está en el mismo corazón de la Trinidad. Dios Padre sirviendo al Hijo; el Hijo sirviendo al Padre. Y esto nos lleva a la mismísima Trinidad. Pedro dice: ¿Tú vas a lavarme los pies? ¡Nunca! Y Cristo le recuerda: Lo que voy a hacer no puedes entenderlo ahora, pero lo comprenderás después. Eso era muy cierto; San Juan nos hace comprenderlo: Cristo estaba demostrando su plena conciencia de su divinidad; Siendo el Señor y el Maestro, les he lavado los pies.

La segunda lectura de hoy nos invita a alegrarnos, porque podemos compartir el estilo de vida de la Trinidad, podemos animarnos unos a otros, vivir en armonía y en paz.

¿Cuál es la diferencia entre las personas que hacen víctimas con su intemperancia, con su falta de control y las que son realmente pacientes, prontas para escuchar, lentas para hablar, lentas para enojarse (Santiago 1:19)? No es un factor sicológico o un talento especial; simplemente consiste en pedir esa paciencia cada mañana en mi oración silenciosa.

¿Te suena un poco simplista? ¿O como una frase hecha? Entonces probablemente crees que eres mucho más fuerte que el salmista:

Oh Señor, de mañana escucha mi voz; de mañana presentaré mi oración a ti, y con ansias esperaré (Salmo 5:3).

No nos quedemos en una mera curiosidad, intentando fisgar en la vida personal de Dios. Respecto a la Trinidad, lo más importante no es darle vueltas al misterio, sino imitar el espíritu de servicio de la Trinidad. De hecho, San Agustín ya decía que no se puede entrar en la verdad si no es por medio de la caridad.

Cuando estamos a la orilla de un lago y queremos saber lo que hay al otro lado, lo apropiado no es afinar nuestra mirada y recorrer el horizonte, sino subirnos a la barca y llegar a esa orilla ¡Así son los misterios! Con una saludable dosis de humor, el escritor católico americano Flannery O’Connor escribía a un amigo: Amo a muchas personas, pero no comprendo a ninguna de ellas.

Concretamente, esta vida de amor y fraternidad debe ser vivida diariamente en la comunidad cristiana, como afirma la segunda lectura. De hecho, San Pablo nos dice que si queremos vivir la misma vida de la Trinidad, hemos de crecer en la perfección de la paz y unidad entre nosotros; con signos sencillos, como un beso o diciendo gracias (¡No me digas que siempre lo tienes en cuenta…!).

Pero nuestro padre Fundador nos enseña que la Santísima Trinidad va más allá de la purificación y de la transformación de nuestra alma. ¿Cuál es el objetivo final del amor? El propósito final es la unión, la unión completa entre el amante y el amado. Es por eso que ya en el Antiguo Testamento, en el Cantar de los Cantares, se muestra el abrazo conyugal entre el esposo y la esposa como símbolo de la unión entre un creador divino y el mundo, especialmente con el ser humano a quien ama. También por eso Cristo, en más de una ocasión, habla del Reino de los cielos como un banquete de bodas. ¿Cuál es el fin y el propósito de quien ama? Unirse al amado.

Este fin queda expresado con claridad por Cristo como una invitación, o mejor, un mandamiento, una empresa en común llamada Unión Transverberativa: Sean perfectos como mi Padre celestial es perfecto (Mt 5: 48). Tenemos experiencia, aunque sea embrionaria o incipiente, de esta Unión, debido a la Presencia de las personas divinas en nuestro espíritu. La forma de esta (esperemos que continua) experiencia es una compenetración, un acercamiento mutuo que va más allá de la imitación de algunos rasgos de personalidad. Algunas manifestaciones de esta compenetración, formalmente llamada Inspiración:

  • Creo que he logrado dar alegría a Dios con mi fidelidad, a pesar de mi mediocridad. En particular cuando, con ayuda de la gracia, he perdonado a alguien.
  • Ahora veo más claramente que nada me puede satisfacer en este mundo sino las cosas de Dios, sus planes y su misericordia. Me siento atraído por Él… al menos “por exclusión”. Como ciervo sediento en busca de un río, así, Dios mío, te busco a ti (Salmo 42:1).
  • Me doy cuenta que el dar gloria a Dios no se limita a hacer el bien, sino también a sufrir por amor y por la verdad. Por eso, con toda modestia, he podido imitar a Cristo en algunos momentos de contrariedad, tensiones y malentendidos. Jesús lo hizo de la forma más sublime: cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.

Notemos que en esas experiencias el discípulo no es meramente pasivo, sino que emprende acciones concretas, iniciativas que cambian su vida profundamente, de una manera potencialmente irreversible. Esto es más que la práctica ocasional o la experiencia de una virtud.

Los momentos más intensos de esta Inspiración son un verdadero diálogo con las personas divinas. No un mero intercambio de palabras, sino una respuesta en forma de impulso, un Motus, un suave movimiento de empuje como respuesta a mis intenciones.

La esperanza cristiana es vivir aquí y ahora la vida eterna bajo el régimen de la fe: “Creo firmemente que la Santísima Trinidad está en mi espíritu, que no está fuera de mí en otro mundo distinto, sino en mi mundo, que es mi espíritu, y con la Santísima Trinidad, naturalmente, todos los santos, la comunión de todos los santos. Creo en esto y en lo que esto significa, y esto me pone a mí en acto de vivirlo”. (Fernando Rielo, 1 Nov, 1972).

Esta inhabitación, esta presencia santificante de las personas divinas, nos da la capacidad de vivir la santidad de una manera que no es posible fuera de la vida cristiana. Ya hemos pasado el suficiente tiempo con nosotros mismos para darnos cuenta de lo poco que podemos hacer solos; en palabras de Cristo, sin mí, nada pueden hacer. Muchos de nosotros, en momentos de dificultad u oposición, abandonamos nuestro sueño original y sucumbimos ante la presión. Otras veces somos arrastrados por las tentaciones y somos autocomplacientes en nuestras misiones (Instinto de Felicidad). Hay muchas personas con buena voluntad (especialmente sacerdotes jóvenes) que comienzan noblemente un camino, pero luego no perseveran lo suficiente para llegar al final. Tenemos a nuestra disposición la omnipotencia divina, no “cerca de nosotros”, sino en el sentido más profundo de la palabra, dentro de nosotros.

Esto es importante. La paz y la unidad que todos anhelamos, sólo pueden estar basadas en la verdad. Y la Presencia de la Trinidad en nosotros representa la oportunidad de abrazar la verdad, no sólo de comprenderla.

Por ejemplo, podemos estar convencidos de que los mansos heredarán la tierra, pero, en realidad, nos decimos a nosotros mismos: Si no me impongo a los demás, me van a relegar. Si alguien nos pregunta si creemos que el amor es la mayor fuerza del mundo, probablemente diremos que sí. Pero en realidad creemos que el poder es el factor decisivo. Llegamos a creer que el mandamiento del amor significa amar a los que son amables, a los que piensan y actúan como nosotros. Entonces Cristo viene a hablarnos del amor a los enemigos. No sé qué sientes tú, pero a mí no me resulta fácil ni cómodo amar a mis enemigos. Pero, como personas de fe, es lo que estamos empujados a hacer.

La inhabitación divina nos debería motivar a responder a las continuas “formas de atracción”, iluminaciones en la mente e impulsos en la voluntad, que la Santísima Trinidad nos otorga en cada momento.

En resumen y simplificando mucho, podemos decir que el Padre nos da a conocer sus planes (a través de los sueños y del sufrimiento del prójimo), Cristo nos enseña con su ejemplo cómo llevarlos a cabo y el Espíritu Santo pone signos en nuestro camino para darnos consuelo y visión.

Había un misionero que cuando fue destinado a un lugar muy apartado, al partir de casa, vio un precioso reloj de sol. Se dijo: Ese reloj de sol sería ideal para los habitantes de la misión, lo podría usar para enseñarles cómo saber la hora del día. Cuando el jefe del pueblo lo vio, insistió en que debía ponerse en el centro del pueblo. La gente estaba encantada. Nunca habían visto nada igual en su vida. Estaban aún más felices cuando aprendieron cómo funcionada. El misionero estaba contento del resultado; pero no estaba preparado para lo que luego sucedió: ¡La gente se puso de acuerdo para construir un tejado sobre el reloj de sol para protegerlo de lluvia y del sol!

Es como si la Trinidad fuera el reloj de sol y nosotros, cristianos, los habitantes del pueblo. La revelación más hermosa de nuestra fe es lo que sabemos de la Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Pero en vez de utilizar esa revelación en nuestra vida diaria, ponemos un tejado sobre ella, como hizo la gente de la misión. Para muchos, de nosotros, la Trinidad resulta de poco valor práctico en los asuntos de nuestra vida diaria. La consideramos como una “decoración” de nuestra fe.

Hemos de tener en cuenta que el deseo de proclamar el Evangelio no es tanto un asunto de ganar prosélitos como de compartir la intimidad con el Padre, a través del Hijo y en el Espíritu. En medio de nuestros múltiples compromisos y nuestro ritmo actual hiperactivo de vida, necesitamos dedicar algunos minutos en el día a hacernos más conscientes de los dones recibidos… desde dentro.

 

Avance de las obras de la parroquia de Soa Yaoundé (abril 2017)

By | África, Camerún | No Comments

Carta de abril del padre Efrén Blanco, misionero idente en Yaoundé (Camerún), informando de los avances en la obra de construcción de la nueva parroquia universitaria de San Pedro y San Pablo en Soa (Yaoundé).

Queridos amigos y benefactores: Tenemos bonitas novedades que os participamos en abril.
La obra del coro creemos que se acabará en mayo: ya hemos retirado parte de los andamios y continuamos el resto que falta; ahí vemos a nuestro querido hermano José Manuel Conde que ha venido de Roma para darnos una mano en todas las celebraciones de Semana Santa.
Tuvimos el retiro en nuestra residencia de Yaoundé, con misioneras y misioneros, casados y célibes, en Semana Santa.
Luego, el Domingo de Pascua de Resurrección se celebraron tres bautizos en Soa (entre ellos el de los hijos del presidente y vicepresidente del Consejo Parroquial).
La Familia Idente se reunió, como es habitual cada año, el 1 de mayo, aprovechando la Fiesta del Trabajo.
Lo que estamos viendo es algo que nos parece muy emotivo para compartiros y es que la Iglesia se está construyendo a la manera de las antiguas iglesias y catedrales, es decir con ayudas de muchas personas, no siempre de grandes organismos, sino con granos de arena que acuden de numerosas personas y eso nos produce una especial alegría.
Recibid nuestro agradecimiento por vuestras ayudas y oraciones y contad con las nuestras por vuestras intenciones y necesidades, así como por todas las personas que sufren.

La sicoética de Fernando Rielo en el Instituto de Ciencias Religiosas de París

By | Academia, Francia/Bélgica | 3 Comments

La profesora y misionera idente española Juana Sánchez-Gey, de la Universidad Autónoma de Madrid, aprovechando el año sabático concedido por la Universidad ha tenido una estancia temporal en París. Entre sus actividades, el 17 de mayo impartió una clase monográfica sobre la sicoética de Fernando Rielo en el Máster de Bioética del Instituto Superior de Ciencias Religiosas. Durante dos horas disertó sobre esta nueva ciencia que propone Fernando Rielo en el marco de la materia de Teología moral fundamental que está tratando el tema «Conciencia, verdad y libertad en Newman, Blondel y Rielo».

Los estudiantes se interesaron mucho y preguntaron sobre la aplicación de esta nueva ciencia así como de la antropología de Fernando Rielo. Era la primera vez que oían hablar de él por lo que transmitieron su agradecimiento por esta oportunidad de conocer su pensamiento. Ven en en él un pensador con mucha visión y una vivencia excepcional del Padre Celeste.

Después de la clase, se tuvo una cena en la casa de una pareja de médicos, muy interesados en el pensamiento de Fernando Rielo y deseosos de que el resto de su familia pudiera conocerlo también.

¿Notas la brisa?

By | Evangelio | 2 Comments

Por el P. Luis Casasús, Superior General de los Misioneros Identes
Comentario del P. Luis Casasús al Evangelio del 04-06-2017, Domingo de Pentecostés (Hechos de los Apóstoles 2:1-11; 1Corintios 12:3b-7.12-13.; Juan 20:19-23)

No fue por casualidad que Dios derramó el Espíritu Santo sobre sus discípulos ese día: la Fiesta en que los judíos ofrecían al Señor la cosecha, llamada algunas veces Fiesta de la Cosecha y Día de los Primeros Frutos.

La Divina Providencia quiso poner un signo de abundancia que San Pablo y los primeros discípulos experimentaron inmediatamente como la incomparable grandeza de su poder en nosotros, los que hemos creído (Ef 1: 19). Este día nos trae el prometido bautismo en el Espíritu Santo.

La primera lectura de los Hechos de los Apóstoles representa un nuevo período en la relación de Dios con su pueblo: El significado de Pentecostés es que Dios dota a su Iglesia con el poder de su Espíritu para atraer a todo ser humano hacia Él, en Cristo.

En Pentecostés, la transformación que experimentaron los apóstoles es un signo del don que también nosotros hemos recibido. Esto es todo un reto, pues a veces nos preguntamos: ¿Por qué nos sentimos tan incapaces? Una explicación es que todos, muchas veces, confiamos más en nuestra capacidad que en la fuerza del Espíritu Santo.

Nuestra fe es muy limitada, así como nuestra memoria espiritual. Olvidamos las acciones del Espíritu Santo, siempre inesperadas y sorprendentes. En el caso de los primeros discípulos, su efusiva llegada quedó marcada por un viento impetuoso que llenó la casa, el signo de las lenguas de fuego sobre la cabeza de cada persona y el hablar milagroso de lenguas que no habían estudiado.

* En lengua hebrea, las palabras viento y espíritu son la misma, simbolizando así el acto invisible pero poderoso del Espíritu Santo, el acto de transformar y cambiar lo antiguo en nuevo.

* En la Biblia, sabemos que el fuego simboliza la presencia divina, pero también la Purificación.

* Los apóstoles hablaron lenguas que podían comprender los respectivos nativos (no simples sonidos o balbuceos): esto es un signo de la universalidad de la Iglesia y de la preocupación del apóstol por cada ser humano. A fin de cuentas, amor y misericordia es el lenguaje que todos entendemos. En el Evangelio se nos dice que el primer regalo, el primer don de Cristo Resucitado, es el perdón: Él les dijo: ‘La paz esté con ustedes’, y les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor y Él les dijo de nuevo: ‘La paz esté con ustedes.

Hoy no necesitamos esa clase de milagros, pero todos tenemos experiencia personal de la educación de nuestro éxtasis por el Espíritu Santo:

Nosotros cerramos continuamente nuestras puertas; continuamente buscamos la seguridad y no queremos que nos molesten ni los demás ni Dios. Por consiguiente, podemos suplicar continuamente al Señor sólo para que venga a nosotros, superando nuestra cerrazón, y nos traiga su saludo: La paz con vosotros. (Benedicto XVI, 15 Mayo 2005)

San Pablo habla de la evidencia de esa presencia del Espíritu en nuestras vidas cuando menciona los “frutos del Espíritu” y menciona algunos de ellos en su epístola a los Gálatas: amor, alegría, paz, paciencia, delicadeza, generosidad, fidelidad y moderación. Cuando experimentamos esas virtudes y dones, notamos esa paz que Cristo nos deseó cuando dijo: La paz esté con ustedes.

El perdón, dado libremente por Dios a través de Cristo, es también nuestro don para los demás, pues lo hemos recibido del Espíritu Santo que habita en nosotros. Hay un refrán que es bastante más que una simple frase: Errar es humano, perdonar es divino. Porque cuando practicas ese perdón, que reconocemos como algo divino, has abierto la puerta por la que Cristo Resucitado entra en tu vida, como un signo poderoso de lo que se puede hacer en el mundo, simplemente si aceptamos compartir el don, la fuerza del perdón divino.

La primera comunidad de discípulos era ciertamente un grupo no perfecto. Había amargura respecto a Judas, celos hacia Santiago y Juan, tristeza con las negaciones de Pedro y reservas a su liderazgo. Además estaba Tomás, que conocemos sobre todo por sus dudas. Pero Dios concedió a este puñado de discípulos la capacidad de discernir Su voluntad y la fuerza para seguirla. El primer paso fue su aceptación de no quedarse en el descontento con los demás, lo cual les abrió al paso siguiente, es decir, a recibir el perdón divino y así poder ofrecerlo a los demás. Esa es la obra del Espíritu Santo, la marca de su presencia en nosotros y el signo decisivo de su poder en nuestra vida. No hay otra señal más clara, más expresiva, más milagrosa ni mejor que ésta.

En el Génesis vemos cómo Dios dispersó la presuntuosa raza humana desde la Torre de Babel por toda la tierra, confundiéndoles con múltiples lenguas. En Pentecostés, Dios reúne a ese pueblo disperso en una comunidad nueva y amada, capaz de superar las diferencias y la diversidad de valores, donde ya no hay judío o griego, esclavo o libre, hombre o mujer.

Y sin embargo nos cuesta reconocer la generosidad del Espíritu Santo por tantas bendiciones recibidas, tantas inspiraciones y tantas decisiones en las que nos ilumina. Pero lo que más nos cuesta reconocer en el Espíritu Santo es lo que más gratitud merece: el traernos la unidad. Como hemos oído hoy:

Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu. Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común.

Cristo nos ofrece su paz. Deja a sus discípulos, a los que no llamamos incrédulos, que toquen sus heridas, para que puedan ver por sí mismo. Y les da la paz de nuevo, junto con una instrucción: Como el Padre me envió, así les envío yo a ustedes.

 Cristo podría haber enviado a otro grupo de personas, quizás a algunos que parecieran más valientes, gente que no se escondiera…otros cualesquiera. Pero envía a los suyos. A sus amigos; a sus discípulos. Esto es una buena noticia: Como el Padre me envió, así les envío yo a ustedes. Hemos sido elegidos y enviados incluso con nuestra miseria humana, no a pesar de ella. Pero esta noticia es también un reto, porque “como el Padre envió a Jesús” significa que la cruz está incluida. Y los discípulos, después de haber visto las heridas de Cristo Resucitado, probablemente no lo olvidarían. La buena noticia del Evangelio es para ti y para mí, discípulos imperfectos y entusiastas.

Pero, al igual que los discípulos, nosotros preguntamos: Señor: ¿ha llegado el momento? Señor, ¿restaurarás en este tiempo el reino a Israel? Son signos de inseguridad. No puedo esperar a “un mejor momento espiritual” en mi existencia o a las “condiciones adecuadas” para una vida apostólica.

Sin embargo, con los dones del Espíritu Santo Ya no soy yo quien vive, sino Cristo quien vive en mí (Gal 2: 20) ¡Puedo ser una persona diferente! Puedo ser otro Cristo. Puedo entrar en comunión con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Cada palabra que diga y cada acción que haga pueden ser con Él. Por Él y en Él. Puedo vivir mi vida por Él, con Él y en Él. Incluso mi muerte puede ser con Él, por Él y en Él. Por eso se llama a la Iglesia cuerpo místico de Cristo.

Nos llena de gozo la atrevida espontaneidad del Espíritu Santo que nos encuentra a veces desprevenidos con sus mensajes inesperados. En un mundo que a veces resulta muy predecible, crea nuevas posibilidades. En un mundo que es hostil, construye con amor un camino de la soledad a la convivencia, de la rivalidad a la cooperación… el reto más difícil para todos nosotros.

Muy pocas homilías o reflexiones sobre el Espíritu Santo se refieren a la Purificación, a pesar de que Él es el agente de toda Purificación: la primera (purificación general) se dirige a la conexión que hay entre nuestras facultades (mente, voluntad y unión) y nuestras pasiones. Esta es nuestra experiencia:

No veo proporción entre mis esfuerzos por dominar las pasiones para seguir a Cristo y los resultados “visibles” (nuevas sensaciones o sentimientos). Por ejemplo:

He conseguido perdonar, pero no me siento más fuerte que antes, me siento igual de vulnerable y débil que siempre (Apatía).

No logro entender la importancia de evitar los pensamientos inútiles. ¿A quién hago daño con eso? (Aridez).

No me siento cómodo con mis deseos: Me esfuerzo por seguir la enseñanza de Cristo, pero el mismo tiempo siento nostalgia e incluso ganas de volver a las cosas que un día dejé (Contrariedad).

Es el momento perfecto para la manifestación de los signos diabólicos. Como dice nuestro padre Fundador, la presencia del diabolismo comienza a presentarse, o a insinuarse, de una manera formal, en la purificación general. En esos momentos, como era de esperar, cuando se me retira el alimento de niños, tiene lugar un ataque sutil en relación a mis pecados y mis tendencias:

Está claro que esas “cosas de la fe” les van bien a otros, pero no a ti.

Es cierto que has pecado, como todo el mundo, pero no te inquietes demasiado; no es tan grave como piensas.

La estrategia del enemigo es encerrarme en una vida de temores y de dudas respecto a las promesas divinas. Es un arma poderosa. Con los signos diabólicos, utilizando nuestras experiencias, indirectamente, distorsionando nuestras faltas y errores, el diablo intenta que pongamos en duda la autoridad y la veracidad de lo que Dios ha dicho.

Con humildad y realismo, se nos invita a aceptar nuestra condición y a abrir nuestro corazón a la acción sanante del Espíritu Santo: Soy un pecador. Esta es la definición más precisa. No es una figura de lenguaje, un género literario. Soy un pecador (Papa Francisco).

Cuando el Espíritu divino llegó en Pentecostés, la primera persona a quien se dirigió fue a María, que no era uno de los apóstoles, sino que, como Esposa suya, todavía más cercana a su corazón; por el hecho de ser María Madre de Dios y de Cristo, también llegó a ser Esposa del Espíritu Santo. Por tanto, en este día santo de Pentecostés, acudamos a ella, Madre de Cristo y de la Vida Mística: pidámosle que el Espíritu Santo sea cada vez más visible en nuestras comunidades y en el mundo.

Consagración religiosa en el corazón de África

By | África, Camerún | 2 Comments

No es casualidad que este mes de mayo haya sido dedicado por el Papa Francisco a la oración por los cristianos de África y que se haya producido un gran acontecimiento para la comunidad idente de Camerún. Se trata de la visita apostólica del Presidente de las misioneras y misioneros identes y de la Superiora General, P. Jesús Fernández y Mª del Carmen García Viyuela, respectivamente.

Además de los entrañables encuentros con las comunidades parroquiales de la Iglesia de Sainte Famille, en Yaoundé, y de la Parroquia Universitaria San Pedro y San Pablo, de Soa, ha tenido lugar un hecho que siempre es una doble alegría, tanto para un instituto religioso como para la Iglesia local. El domingo 28 de mayo, Solemnidad de la Ascensión, la joven camerunense Michèle Lameu Djeutchouang realizó su profesión de votos y consagración celibial como misionera idente ante los superiores del Instituto en la parroquia San Pedro y San Pablo de Soa.

El Presidente del Instituto Id, P. Jesús Fernández, expresó en su homilía que “nuestra hermana Michèle va revestida de blanco porque representa la bienaventuranza de los limpios de corazón. Ella desea vivir la limpieza de corazón, que es escuchar la voz de Cristo. Cristo dice que cuando nos miramos a nosotros mismos no vivimos la pureza de corazón y hay una parte oscura en el corazón. Se puede llamar angustia, miedo, etc. Las murallas nos impiden escuchar a los demás.

La bienaventuranza de los pobres de espíritu se refiere a los pobres en odio, vanidad, rencor, resentimiento, que es un auto veneno.

Pero Michèle ha elegido al mejor líder de la historia, Cristo. El joven rico pregunta qué es la vida eterna y Cristo dice, “niégate a ti mismo”, es decir, coge tu psicología, – que a veces no nos gusta- y Cristo te ayudará, porque Él es el camino de la paz y la felicidad.”

El P. Jesús hizo una confesión de su vocación y manifestó que cuando él tenía veinte años leyó en el Apocalipsis el pasaje en el que Cristo dice que si le abrimos la puerta, Él nos hablará de nuestro Padre Celeste, del equilibrio, de la armonía, del amor. Y él se preguntó, pero ¿cuándo me has llamado? Cuando hay silencio en el interior y se vive la oración podemos escucharle.”

Que Cristo, en este mes de oración por África, siga suscitando vocaciones como la de Michèle, dispuesta generosamente a ir y anunciar el Evangelio a todas las gentes desde un corazón enamorado del Padre.

La Cátedra de María, conferencia de Mª Carmen García Viyuela, Superiora General

By | Fernando Rielo, Videos | No Comments

En este mes mariano, publicamos la conferencia “La Cátedra de María”, de María del Carmen García Viyuela, Superiora General de las misioneras identes, que impartió el 13-5-2010 en Loja (Ecuador) en el congreso internacional “Latinoamérica siglo XXI: Raíces marianas”. Fue organizado por la Universidad Técnica Particular de Loja, administrada por el Instituto Id de Cristo Redentor, misioneras y misioneros identes, y asistieron cerca de mil participantes de toda América del Sur, Centroamérica, México, Estados Unidos y Europa.

La persona y la obra de Fernando Rielo en la entrevista de TVE a Luis Casasús

By | Actualidad Idente, Fernando Rielo | No Comments

En homenaje a Fernando Rielo, Fundador de las misioneras y de los misioneros identes, por su onomástica (30 de mayo, San Fernando) publicamos la entrevista que TVE-2 le hiciera a Luis Casasús, superior general de los misioneros identes. En ella, hace un sintético y sustancioso recorrido por las características fundamentales de la personalidad espiritual de Fernando Rielo y de la obra fundada por él.