All Posts By

Luján González Portela

¡Por supuesto que quiero!

By | Evangelio | No Comments

Por el P. Luis Casasús, Superior General de los Misioneros Identes
Comentario al Evangelio del 11-2-2018, Sexto Domingo del Tiempo Ordinario (Levítico 13:1-2.44-46; 1 Corintios 10:31-33.11:1; Marcos 1:40-45)

1. Cree y Espera. El avión en que viajas se va a estrellar inmediatamente. Pero puedes salvarte usando tu paracaídas. Siempre creíste que un paracaídas puede salvarte la vida en una situación como esta. Tal vez incluso puedas explicarlo usando la ley de Stokes de la resistencia viscosa. Sabes y crees que un paracaídas puede minimizar el impacto de tu caída… pero tienes miedo de saltar. Todavía no podemos hablar de una confianza auténtica.

Si, de todos modos, sigues adelante, saltas y abres el paracaídas… entonces sí que estás confiando, incluso si estás temblando de miedo.

Así es como nuestra facultad unitiva sintetiza e integra nuestro conocimiento y nuestro deseo, nuestra creencia y nuestra confianza, incorporando en nuestra vida ideas, actitudes o valores. Y esto es lo que le sucedió al pobre leproso en la lectura del evangelio de hoy. Pero en su caso, el aspecto más relevante es que toda su vida estaba en juego. Cuando la creencia y la expectativa están abiertas a la gracia, se transforman en fe y esperanza y esta es la oportunidad que el leproso aprovechó al arrodillarse ante Cristo para ganar su misericordia y finalmente, encontrar dirección y sentido en su vida.

La lepra es un retrato de cada uno de nosotros. Tenemos en nuestro interior la enfermedad del pecado, de la rebelión y el rechazo de la autoridad de Dios. El sacramento del Bautismo limpia todo esto, pero queda un residuo que permanece y, si no le prestamos atención, ciertamente nos infectará y nos robará la vida eterna.

Cuando un leproso gritaba ¡Impuro, impuro! o cuando un alcohólico reconoce su problema, o cuando tú y yo decimos sinceramente en la Santa Misa que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión, y realmente lo sentimos así y NO desvinculamos nuestras declaraciones de nuestras acciones cotidianas, entonces estamos abriendo nuestras puertas a Cristo.

De lo contrario, estamos enviando un mensaje ambiguo y confuso y, lo peor de todo, perdemos el contacto con la realidad.

Como le sucedió a un hombre que estaba a cuatro patas bajo una farola, buscando algo. Un policía que pasaba le preguntó qué estaba haciendo. Busco las llaves de mi auto, respondió el hombre, que parecía ligeramente ebrio. ¿Las perdió aquí? preguntó el policía. No, respondió el hombre, las perdí ahí en el callejón. Al ver la expresión desconcertada del policía, el hombre se apresuró a aclarar: pero la luz es mucho mejor aquí.

Esto podría sonar a broma, pero la cruda realidad es que esto es lo que sucede a muchos religiosos (sacerdotes, profesionales o estudiantes) o padres que se pierden en algunas actividades o en algunas relaciones predeterminadas y bien controladas como una opción para ‘disociarse’ de compromisos más profundos, a saber, la comunión y la convivencia.

Esto explica por qué el lema dado por nuestro Fundador a nuestra familia religiosa es Cree y Espera; es una llamada a no perder nunca la oportunidad de ser fieles al Evangelio. Creer en las pequeñas cosas que tienes que hacer, muchas de ellas fuera de tu zona de confort; tener esperanza en la respuesta del Espíritu Santo. Si nuestra intención es la gloria de nuestro Padre Celestial, el Espíritu Santo también dirá con Cristo: ¡Por supuesto que quiero! Seremos capaces de cooperar con la gracia, aunque nuestra contribución parezca muy pequeña: Ya sea que comas o bebas, o cualquier cosa que hagas, hazlo todo para la gloria de Dios, dice San Pablo hoy. Recordemos que el leproso en la lectura de hoy se convirtió inesperadamente en un instrumento de evangelización … aunque de forma un poco inoportuna. Fue obediente a la luz y la fuerza que recibió solo para ponerse de pie y pedir la ayuda de Cristo, incluso aunque la ley decía que un leproso no podía acercarse demasiado a la gente.

Cree y espera. Nada más: Cree, espera, ama…, y marcha… Somos los pies de Cristo. Camina sin detenerte nunca, no te detengas nunca, camina buscando la recristianización del mundo (Nuestro Fundador, 1960).

  1. Sobre todo, debemos recordar que la fe y la esperanza son frutos del Espíritu. Aún más, el Espíritu Santo es la verdadera fuente de nuestra oración: Derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén, el espíritu de gracia y de súplica (Zac 12:10). El Espíritu Santo es un Espíritu de oración. Se nos prometió como un Espíritu de gracia y súplica, la gracia para poder suplicar.

En definitiva, la oración es el soplo del Espíritu en nosotros; el poder de la oración proviene de la fuerza del Espíritu en nosotros, en el cual esperamos y confiamos. Se le llama Espíritu de súplica porque nos enseña cómo orar y por qué orar. De hecho, este es el mensaje de la segunda lectura, donde San Pablo nos alienta a no buscar nuestro propio beneficio sino el de muchos, para que puedan ser salvos. Está hablando de la oración apostólica, como la llama nuestro Fundador, que es una oración verdaderamente unitiva porque su intención esencial son los asuntos de nuestro Padre, la salvación de todos y cada uno de los seres humanos:

Os importa mucho adquirir aquel estado de súplica beatífica que, suprema expresión de la unitiva oración mística, forme vuestra conciencia filial, desposada con el Padre, concelebrado por el Hijo y el Espíritu Santo, en tal grado que, marcada ya en esta vida con la gloria eterna, contempléis la tierra desde el cielo más que el cielo desde la tierra (Codex Orationis, 1996).

Esta es la perspectiva apropiada para comprender los milagros de Jesús y para poder percibir y sentir los milagros de conversión que se realizan continuamente hoy. Está claro que Jesús NO sanó a todos los que estaban enfermos. Sanó a muchos, pero no a todos. De hecho, al darse cuenta de que muchos simplemente acudían a Él para recibir curación física y lo consideraban como a un curandero, se fue a la montaña para retirarse y orar. Hay un sentido en los milagros y la curación no es un fin en sí misma: Cristo no viene a hacernos sentir cómodos en este mundo. Viene a conducirnos a la gloria de Dios, y lo hace a través de la curación.

Del mismo modo, Pablo trató de complacer a todos en todo, pero no trata de “agradar” porque agradar a las personas no es un fin en sí mismo. Nuestras obras de curación y misericordia, de cualquier tipo, tienen significado y sentido: mostrar la suprema importancia de Cristo en nuestras vidas, la curación suprema que Jesús nos ofrece.

Una noche, después de una brillante interpretación de la IX Sinfonía de Beethoven, el director Arturo Toscanini se saludó a una multitud delirante. La gente aplaudía, silbaba y casi lo ensordecieron con gritos de ¡Bravo! ¡Bravo! Toscanini se inclinó repetidamente y luego se volvió para agradecer la maestría de la orquesta. Con la respiración entrecortada y voz susurrante, se inclinó y dijo: ¡Caballeros! ¡Caballeros! ¡Yo no soy nadie! Esta fue una afirmación extraordinaria, dada su enorme vanidad. Entonces el gran director agregó: Caballeros, ustedes no son nada. Pero Beethoven, dijo Toscanini con un tono de adoración en su voz, ¡Beethoven es todo, todo, todo! Siglos antes, Pablo había llegado a la misma conclusión con respecto a Jesús. Cristo fue todo, todo, todo para el gran apóstol y lo es para todos nosotros.

Como San Pablo, hemos de ser imitadores de Cristo en el sentido más auténtico, subvirtiendo las fuerzas dominantes del miedo en nuestras vidas a través de actos de compasión y misericordia. No podemos progresar en nuestra vida espiritual a menos que perseveremos contemplando las necesidades de nuestro prójimo y reflexionemos cuidadosamente sobre ellas en nuestra oración.

  1. Una última observación sobre nuestra oración. Decíamos antes que, en definitiva, la oración es la medida de nuestra aceptación de la obra del Espíritu en nosotros. Entonces, crean que el Espíritu mora en ustedes (Ef 1:13) y de manera similar creamos que está obrando en nuestro prójimo, en nuestro enemigo, en la persona que es extremadamente egoísta, que parece espiritualmente muerta, como el leproso de hoy.

En lo profundo de nuestro ser, tal vez sin ser reconocido, el Espíritu Santo mora en nosotros como un Espíritu de súplica beatífica, con el único propósito de permitirnos orar.

El término latino beatifico significa bendecido, marcado por una profunda beatitud, y aquí se usa para describir el estado de un discípulo que reconoce la necesidad de vivir un estado permanente de súplica y a la vez, paradójicamente encuentra su gozo al vivir en esta actitud continua de petición. Pero recordemos que esta súplica es un regalo, un don, no simplemente una iniciativa que tomamos nosotros.

Suplicar no suele ser algo gozoso. Cuando solicitamos un aumento de sueldo, o cuando nos disculpamos por algún error o equivocación, se supone que no estamos disfrutando del momento. Pero en nuestra relación con las personas divinas es quizás lo que mejor define nuestra condición filial, nuestra condición de ser hijo o hija de Dios: estamos en constante necesidad de recibir gracias, tenemos la experiencia de haber recibido siempre una respuesta (generalmente inesperada) y, por lo tanto, se nos insta a continuar con alegría nuestro acto de súplica.

Nuestra experiencia más profunda (ontológica) en la oración es un sentimiento de curación y unión con Dios y supone mi identificación más o menos incipiente o intensa con una de las personas divinas. A veces siento la filiación, mi naturaleza filial, la confianza y la misericordia de nuestro Padre Celestial; otras veces mi fraternidad con Cristo, mi deseo de imitarlo es lo que preside mi vida espiritual. Finalmente, en algunos momentos experimento la amistad del Espíritu Santo, su asistencia permanente y el cumplimiento de la promesa de Jesús cuando anunció que el Espíritu Santo les recordará todo lo que les he dicho (Jn 14:26).

Es al Padre a quien pedimos todo, y de quien esperamos respuesta. Es por el mérito y el espíritu del Hijo que mora en nosotros, por lo que confiamos ser escuchados. Y es el Espíritu Santo quien nos enseña cómo orar en cualquier momento en particular. El enfermo y marginado que se acercó a Jesús, aprendió bien esta lección.

Sanados por Cristo, nosotros, como aquel leproso, nos sentimos empujados a compartir nuestra historia, haciendo pública la buena nueva de que Dios salva a los pecadores y nos da la bienvenida a nuestra verdadera casa.

Motus Christi para jóvenes y adultos en Long Island (New York): 16-18 de febrero

By | Eventos | No Comments

“¿Cómo puedo ser el santo (la mejor versión de mí mismo) que estoy llamdo a ser?” Los misioneros y misioneras identes de Nueva York organizarán en Long Island (New York) un retiro Motus Christi para jóvenes y adultos, entre 18 y 30 años, para promover el crecimiento en la vida espiritual y el encuentro con Cristo. El retiro contará, además de con la Santa Misa y profundas charlas espirituales, con momentos para la confesión, la oración, testimonios de jóvenes y espacios para compartir la vida espiritual en pequeños grupos o comunidades.

Está el transporte desde el Bronx hasta el lugar del retiro en Long Island (Seminario de la Inmaculada Concepción).

Para recibir mayor información o inscribirse se pueden poner en contacto con el misionero idente Brother Pjetër (646) 203-4750 o por medio del email: identefamilyusa@gmail.com.

También se puede encontrar información de esos retiros en Nueva York en la web: www.motus-christi.org

 

La parroquia universitaria de Soa (Camerún) se va haciendo realidad

By | África, Camerún | No Comments

El superior provincial de los misioneros identes en Camerún, P. Efrén Blanco, nos envía su carta mensual para ponernos al día del avance en las obras de construcción de la parroquia universitaria San Pedro y San Pablo, en Soa, población a 17 km. de Yaoundé, en Camerún. Nos emociona y llena de esperanza ver todas estas fotos, donde lentamente pero con paso firme observamos el sueño hecho realidad de este templo que tanto necesitan los jóvenes universitarios de Soa. Que sirvan también estas cartas para seguir impulsando la generosidad de todos, colaborando en lo que podamos con esta hermosa obra.

Yaundé a 31 de Enero del 2018

Queridos amigos y benefactores: Nuevamente os deseamos un Feliz Año 2018 para vosotros y vuestras familias.

Las obras de la nueva iglesia continúan a paso normal: estamos construyendo algunas de las columnas más grandes, que tendrán 12 metros y ya vamos por 8 metros de alto. Por otra parte las escaleras que conducen al coro, desde el interior de la iglesia, han comenzado. El otro punto de trabajo es la ampliación de la zona del altar.

En este periodo hemos tenido la celebración de los Reyes Magos con la Juventud Idente de niños, en Yaundé: los tres Reyes llegaron, entre canciones de acogida, frente a un numeroso grupo de niños y les transmitieron un mensaje para explicarles que venían de parte de Dios Padre y que esperaban de ellos que sean modelos de obediencia a sus padres, buenos estudiantes y muy amigos del Niño Jesús; después, llenos de generosidad, repartieron regalos a todos, ayudados por sus pajes.

Contad con nuestras oraciones y os agradecemos el interés y la difusión que estáis dando a nuestras actividades.

P. Efrén Blanco, M.Id

 

Toma de posesión de Enrico Bayo de la parroquia de San Bartolomeo (Roma)

By | Eventos, Italia | No Comments

La provincia de Roma de los misioneros identes vivirá un momento de gracia este domingo, 4 de febrero. Será la toma de posesión de nuestro hermano Enrico Bayo como párroco de San Bartolomeo Apóstol, de la Diócesis de Roma, parroquia confiada desde hace muchos años a los misioneros y misioneras identes.

La ceremonia será presidida por S.E. Mons. Paolo Selvadagi, Obispo Auxiliar de la Diócesis de Roma, y concelebrada por el Presidente de los misioneros identes, P. Jesús Fernández, y por el P. Enrico Bayo.

La iglesia se encuentra en el barrio romano de Ottavia, en un sector con realidades urbano marginales, donde por un lado se está viviendo un proceso de alejamiento de la fe y de la Iglesia, y por otro lado muchas familias padecen dificultades socioeconómicas y las producidas por la influencia de la drogadicción y la marginación.

En la galería de fotos mostramos momentos entrañables e históricos de la parroquia, tanto de la visita de San Juan Pablo II el 21 de diciembre de 1997 como de los anteriores párrocos que ha tenido San Bartolomeo.

La enfermedad más verdadera y profunda del hombre es la ausencia de Dios

By | Evangelio | No Comments

Por el P. Luis Casasús, Superior General de los Misioneros Identes
Comentario al Evangelio del 4-2-2018, Quinto Domingo del Tiempo Ordinario (Libro de Job 7:1-4.6-7; 1 Corintios 9:16-19.22-23; Marcos 1:29-39)

Parece apropiado enmarcar la lectura del evangelio de hoy con una penetrante observación de Benedicto XVI:

Sostengo que estas curaciones son signos: no son completos en sí mismos, sino que nos guían hacia el mensaje de Cristo, nos guían hacia Dios y nos hacen comprender que la enfermedad más verdadera y profunda del hombre es la ausencia de Dios, fuente de verdad y amor. Sólo la reconciliación con Dios puede darnos una auténtica curación, auténtica vida, porque una vida sin amor y sin verdad no sería vida. El Reino de Dios es precisamente la presencia de la verdad y el amor y, por lo tanto, es una curación de las profundidades de nuestro ser. Por lo tanto, podemos entender por qué su predicación y las curaciones que hace siempre van unidas: de hecho, constituyen un único mensaje de esperanza y salvación.

Cristo curó a todos los que se acercaron a él en Cafarnaúm. Acogió a todos, incluso a aquellos que podrían haber sido considerados “indignos”. Nadie fue excluido. Jesús dejó claro que vino a anular las obras del diablo y suprimir la devastación del pecado. A través de su toque sanante, invitó a todos a seguirle y permitirle gobernar en sus corazones. La suegra de Simón Pedro fue una de las personas que aceptaron la invitación de Jesús. Tan pronto como recibió el toque sanante de Jesús, comenzó a servirle a Él y a sus discípulos (Mc 1:31). Estaba claro que no dudó: estaba tan agradecida por lo que el Señor había hecho por ella que inmediatamente se levantó para servirlo.

En relación con esta escena del Evangelio, creo que las siguientes sugerencias son oportunas:

* ¿Estoy convencido de que todos nosotros necesitamos curación?

* Si la respuesta es sí, ¿reconoces que siempre se trata de un caso con múltiples heridas? Esto posiblemente indica que debemos ser pacientes con nosotros mismos y con los demás cuando cometemos errores o retrocedemos en el camino espiritual.

* Si el diagnóstico final es -siguiendo la observación de Benedicto XVI- la ausencia de Dios, ¿estás de acuerdo en que el tratamiento de emergencia es hacer inconfundible la presencia de Dios en tu vida y en mi vida?

Bueno, quizás no estamos convencidos de que esta curación sea urgente, pero cuando los apóstoles llaman a Jesús en favor de la suegra de Pedro, la verdad es que Jesús inmediatamente respondió acercándose a ella para curarla.

Toda la misión de Cristo se resume en buscar a los enfermos y oprimidos, rectificar nuestros actos pecaminosos y devolvernos al camino verdadero. Él vino para este propósito. Jesús enseñó que su misión en la tierra era proclamar la libertad a los cautivos y la recuperación de la vista a los ciegos, liberar a los oprimidos (Lc 4:18). De hecho, su misión no puede entenderse sin hablar de personas enfermas y paralizadas en muchos aspectos.

Si bien la pobreza material conmueve el corazón de Cristo, y es algo que también nosotros estamos llamados a aliviar, el mismo Jesús -no el dinero ni otras cosas- es la necesidad fundamental de cada corazón humano. Él es nuestro tesoro supremo, y la liberación de la esclavitud espiritual y la pobreza es nuestra mayor necesidad. Esta es la perspectiva de un discípulo misionero que es fiel al Espíritu del Evangelio, no simplemente a una compasión común y universal. En todo lo que hacemos, sea nuestra intención el inspirar y alentar a nuestro prójimo a seguir el ejemplo establecido por la suegra de Pedro, que encontró la forma de ayudar a otros tan pronto como fue sanada.

Su historia no acaba con su hospitalidad para con Jesús. Fue sólo el comienzo de una vida puesta inmediatamente a disposición de Él y de su apostolado. Su hogar se convirtió en el hogar de Cristo. Cada vez que Jesús estaba en Cafarnaúm, siempre tenía allí un lugar para quedarse. Pero hay más. Tan pronto como se puso el sol, la gente comenzó a llevar a los enfermos a su patio para ser tocados por Jesús. Marcos nos dice que toda la ciudad se reunió en su puerta. Las prioridades de esa mujer cambiaron. Sus propiedades ya no tenían el mismo lugar en su vida. Su hogar se convirtió en un refugio seguro.

Mostró el camino de la salvación a muchos sirviendo como refugio para los que estaban espiritualmente desgarrados. Una y otra vez los enfermos y oprimidos fueron llevados a su puerta. ¿Recuerdas la historia del paralítico que fue bajado por el techo a la habitación donde estaba Jesús? ¿Qué tipo de dueño de casa podría entender la desesperación que llevaría a alguien a romper el techo de un extraño? San Marcos nos dice quién era ese propietario: ¡La suegra de Pedro! Ella comprendió esa desesperación. Ayudar a un hombre paralítico a llegar ante Cristo era más importante para ella que mantener su techo intacto. Al igual que ella, hemos de abrir nuestros corazones y nuestros hogares para ayudar a las personas a encontrar a Cristo.

Probablemente estamos dispuestos a dialogar con nuestros conocidos en nuestro lugar de trabajo o de estudio, pero la idea de invitarlos a nuestro hogar o residencia religiosa parece a algunos extraño o incómodo. Tristemente, muchos de nosotros nos hemos acostumbrado a una cultura que dice: mi hogar es mi refugio de la fatiga diaria y el caos de la vida en lugar de ver nuestro hogar y nuestra comunidad/familia como un instrumento apostólico, un recurso para vivir en misión en común. La realidad es que una de las mejores maneras en que puede generar confianza y relación con el prójimo es invitándolo al espacio que la cultura moderna dice que es sólo nuestro. Una vez que reconozcamos que somos embajadores de Cristo, comenzaremos a ver nuestros hogares como embajadas del Reino de los Cielos, que existen para un propósito más elevado que nuestro propio consuelo y descanso. Nuestro padre Fundador siempre nos animó a hacer esto y hay muchas provincias que son realmente fieles (y consecuentemente fructíferas) al seguir este consejo.

¿Compartimos la perspectiva de San Pablo, su urgencia de comunicar y compartir lo que recibió, lo que estaba recibiendo continuamente? Siempre fue un hombre de misión con un sentido de urgencia. De hecho, San Pablo compara nuestra misión y objetivo con los corredores que participan en la carrera. Tal vez no apreciamos el inmenso regalo que hemos recibido. Sí; posiblemente tengamos que vencer de nuestra falta de perspectiva, porque más bien miramos nuestras dificultades y nuestras ansiedades legítimas. ¿Recuerdas esta vieja historia?

A fines del siglo XII, un visitante que observaba la construcción de una catedral le preguntó a un cantero: ¿Qué estás haciendo? Y él respondió: estoy cortando piedra para este muro, es un trabajo muy duro y el salario es muy bajo; estoy en verdad muy cansado de este trabajo. El visitante le preguntó a otro trabajador: ¿Qué estás haciendo? Y él respondió: Estoy poniendo piedras para construir el muro; no es un trabajo fácil, pero así me gano la vida para mi familia. Cerca de ellos, un tercer trabajador estaba barriendo. A él también le preguntó: ¿Qué estás haciendo? Y él respondió: Estoy construyendo una catedral para la gloria de Dios.

Si le hubieran preguntado a la suegra de Simón ese día: ¿Qué estás haciendo? ella probablemente habría respondido: Estoy construyendo el Reino de Dios. Eso es perspectiva. Pero no nos engañemos: sólo podemos adquirir esta perspectiva sagrada abriendo nuestros corazones a los dones del Espíritu Santo y acogiéndolos:

Por tanto, hermanos, les ruego tomando en cuenta la misericordia de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, agradable a Dios, que es el culto racional de ustedes. Y no se conformen a este mundo, sino transfórmense mediante la renovación de su mente. (Rom 12: 1-2a).

Son los frutos del recogimiento y la quietud místicos. El valor a corto plazo de esa perspectiva es que podemos conocer la voluntad de Dios. El valor a largo plazo de la perspectiva es que nos permite vivir con la luz de la eternidad. El valor a corto plazo y el valor a largo plazo de la perspectiva nos dan confianza, paz y alegría. Si siempre estamos pensando en nuestras necesidades y en nosotros mismos es porque, como algunas personas enfermas, tendemos a mirar hacia adentro y pensar en nuestro dolor. Pero cuando comenzamos a acercarnos, a enfocarnos en los demás cada vez más, nos olvidamos de nuestros propios problemas o, mejor dicho, los vemos en perspectiva. Así, el servir es la manera de liberarnos de nuestras dificultades y miserias. Es lo que da sentido y dirección a nuestras vidas.

En nuestra vida apostólica, pronto nos damos cuenta de que la cosecha es abundante, pero los obreros son pocos. Cristo también sintió esa realidad en su vida pública. Pasaba el día sanando y enseñando. Algunos de nosotros hemos experimentado en ciertas ocasiones una sensación de agotamiento psicológico y físico. En algunos momentos tenemos que recurrir a la oración silenciosa, como lo hizo Jesús. Porque nuestro estado continuo de oración tiene diferentes momentos; la oración tiene lugar de muchas maneras diferentes. No necesariamente tiene que consistir en palabras. Nuestra Observancia religiosa idente incluye esta forma privilegiada de oración en silencio.

Pero tememos el silencio y el estar a solas con Dios. Tenemos miedo de enfrentarnos a la verdad sobre nosotros mismos. Del mismo modo, esta es la razón por la que nos empeñamos en reemplazar a nuestro prójimo con aparatos electrónicos, porque nuestro prójimo nos exige ser mejores personas. Tememos el silencio porque nos habla de nuestra soledad, de cómo aún estamos aislados, de lo que nos falta.

Tengo miedo de enfrentarme a mi realidad porque mi orgullo probablemente estará herido en lo que me veo obligado a admitir en una mirada honesta. Yo no soy el padre, amigo o apóstol que debería ser.

Cuando hablamos de silencio no pensamos sólo en términos de sonidos; por “silencio” nos referimos no sólo a la ausencia de palabras o de ruido. Por silencio nos referimos a la ausencia de ese flujo continuo de agitación, producido por nuestra actividad y atención distribuida (que NO es un concepto negativo).

Tengo miedo de lo que significa ser santo. La oración silenciosa es una oportunidad para examinar nuestros verdaderos motivos para servir, confirmando que estamos construyendo el reino de nuestro Padre… y no el nuestro. Esto es importante porque tendemos a buscar seguridad y estabilidad. Esta es la razón por la cual algunos religiosos se niegan a ser trasladados a un nuevo lugar y disfrutan viviendo una sensación de ser indispensables, insustituibles, rodeados de admiradores. Tristemente, estamos interesados en el éxito, no en la fidelidad a la voluntad de Dios. Pero en realidad tenemos éxito cuando damos un testimonio; esta es la modesta materia prima que el Espíritu Santo utiliza para salvar a las personas, para realizar milagros en nuestro prójimo.

Si me siento en silencio el tiempo suficiente, la experiencia nos dice que realmente puedo escuchar la voz de Dios. Esta es una posibilidad bastante exigente, porque Dios me llama a cambiar. Me atrae hacia una obediencia más profunda, y sé que eso significa dejar las pasiones más profundas y las preferencias personales largamente arraigadas, para ser conformado a imagen de Cristo y seguirlo con verdadera abnegación.

Quizás esta es la razón principal por la cual Jesús nos dice: No tengan miedo.

Inaugurado en Roma el máster Salud Global y Migraciones, de la Fondazione Idente di Studi e di Ricerca, Caritas Roma y RIID

By | Academia, Actualidad Idente | No Comments

Con una gran número de inscritos, el pasado 30 de enero se inauguró oficialmente el máster en Salud Global y Migración, desarrollado en el auditorio de la Casa Famiglia Villa Glori, en Roma. En realidad es la sexta edición del máster en Medicina de la Marginación, Migración y Pobreza, organizado por la Fondazione Idente di Studi e di Ricerca y Caritas Roma desde los años noventa. El programa, pionero en Italia, se dirige sobre todo a médicos y enfermeros-as, y ha sobrepasado las expectativas pues ha llegado a casi sesenta participantes provenientes de catorce provincias italianas. Tras unos años de no convocarse, la buena acogida que ha tenido esta edición evidencia la necesidad formativa en este campo, que ya se conocía por las numerosas personas que en los últimos años han solicitado información al respecto.

En la inauguración intervino el Director de Caritas Roma, Mons. Enrico Feroci, quien destacó que “conocer, estudiar y compartir la propia experiencia y ayudar a hacer comprender los problemas, es la pedagogía de la caridad. Un estilo pastoral que es la base del actuar de Caritas y del cual ha nacido la experiencia de este máster”. A continuación intervino Enrico Bayo, por parte de la Fondazione Idente di Studi e di Ricerca, quien dio la bienvenida a todos los participantes. Finalizó esta ronda de saludos iniciales Luján González, también por parte de la Fondazione Idente y del Rielo Institute for Integral Development, subrayando la importancia que tiene esta iniciativa formativa para atender a tanta población migrante y de refugiados que no tiene garantizado el servicio sanitario y recordando a Fernando Rielo, promotor de estos entes y de esta línea de formación, investigación y atención sanitaria, que inició con la creación del Poliambulatorio de Roma, en conjunto con Caritas, en 1983.

En este acto inaugural también intervinieron representantes del Dicasterio Pontificio para el Desarrollo Humano Integral y de la Organización Internacional para las Migraciones. Le siguió la sesión sobre “Salud global, determinantes sociales y desigualdad: significado y experiencias” en el cual intervinieron varios médicos del Instituto de Salud Pública de la Università Cattolica del Sacro Cuore (Milano), así como la presentación sobre “Políticas de inmigración en Italia: actualidad y prospectiva”, por parte de Oliviero Forti, de Caritas Italia.

Toda la jornada y semana presencial está siendo coordinada por Salvatore Geraci, responsable del área sanitaria del Caritas Roma, en un ambiente muy agradable y familiar en el que se percibe la sensibilidad y receptividad de los participantes a adquirir visión y herramientas técnicas para asumir responsabilidades y proyectos en el extenso ámbito de la sanidad dirigida a la población más vulnerable.

El máster se desarrolla en modalidad semipresencial (blended) en cuatro semanas presenciales a lo largo de todo el 2018 con el siguiente calendario y temáticas:

Calendario de clases:

1° settimana: Roma, 29 gennaio – 2 febbraio 2018
“La salute degli immigrati: tutele e aree critiche”
2° settimana: Roma, 19 – 23 marzo 2018
“I principi della Salute Globale, determinanti sociali e disuguaglianze”
Focus: la salute dei rom, sinti e caminanti
3° settimana: Bologna, 2 – 6 luglio 2018
“Politica, Antropologia e Scienze Umane per la salute”
Focus: etica e solidarietà
4° settimana: Roma, 24-28 settembre 2018
“La salute dei richiedenti asilo e rifugiati: tutele e aree critiche”
 Focus: le ferite invisibili

Navidad con los enfermos de la parroquia Ste. Famille d’Elig Assiga, en Yaoundé

By | Actualidad Idente, África, Camerún | No Comments

En la parroquia Sainte Famille d’Elig Assiga, en Yaundé, administrada por los misioneros identes, unos días antes de Navidad, tuvo lugar la tradicional fiesta para los enfermos de la parroquia, organizada por Cáritas. Unos 50 enfermos se reunieron para compartir una comida y recibir un regalo de Navidad. Hubo bonitos testimonios en que las personas compartieron lo que nuestro Padre había realizado en sus vidas.

Nuestra gratitud va dirigida a los miembros de Cáritas, que prepararon la comida y los regalos.

El 31 de diciembre, domingo, se celebró la fiesta parroquial con ocasión de la Celebración de la Sagrada Familia. Se celebró la Sta. Misa presidida por el P. Alberto, misionero italiano de PIME, que nos había acogido a nuestra llegada a Camerún en 1988. Recordó algunos aspectos importantes de la familia, con base en textos de S. Juan Pablo II. El padre, como “la muralla exterior” y la madre como “la muralla interior”. A continuación, todos los asistentes estaban invitados a un almuerzo.

En enero hemos recibido la estatua de María. Es la imagen itinerante que recorre las parroquias de la archidiócesis de Yaundé, con motivo del Año Mariano, por deseo del Arzobispo, Monseñor Mbarga.

La autoridad de un testigo

By | Evangelio | No Comments

Por el P. Luis Casasús, Superior General de los Misioneros Identes
Comentario al Evangelio del 28-1-2018, Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario (Deuteronomio 18:15-20; 1 Corintios 7:32-35; San Marcos 1:21-28)

1. ¿Qué tiene que ver este texto del Evangelio conmigo? Jesús está expulsando demonios; a los primeros discípulos se les concedió el poder de expulsar demonios y reprender al poder del diablo en el nombre de Cristo. ¿Puedo yo expulsar demonios? ¿O fue éste un regalo sólo para los primeros seguidores de Jesús? La pregunta es si nosotros tenemos poder y autoridad sobre los demonios de la misma manera que los Doce la tuvieron.

Sobre todo, ¿creo que esta es una dimensión relevante y clave de mi vida apostólica? Algunos de nosotros pensamos inmediatamente de una manera simple y simplista que estamos hablando de exorcismos, posesiones demoníacas o demonomanía (una enfermedad mental). Pero la acción del diablo suele ser muy sutil, no espectacular, y ahí radica su fuerza, su habilidad para engañarnos, acechando en las profundidades de nuestra psique.

 El espíritu inmundo, que había atrapado a un pobre hombre, grita cuando ve a Jesús: ¿Has venido a destruirnos? (no dice para destruirme). El diablo quiere que el hombre crea que no puede sobrevivir sin él, quiere conectar al hombre con el pecado y el mal, como si no pudieran separarse, y convencerlo de que Jesús existe para destruir tanto al hombre como al pecado. El diablo apunta hacia el centro de nuestro ser: estamos definidos por un carácter unitivo, y él nos empuja a creer que no puedo vivir sin mis pecados, sin mis actividades favoritas, sin mi fama… Este es un uso perverso de nuestra naturaleza unitiva.

Esto es algo de lo que todos tenemos experiencia personal. Las huellas de la actividad del diablo se pueden resumir en una sola palabra: mentir. Pero él no necesita mentir con palabras, solo arroja oscuridad, “luz negra” en nuestras acciones.

¿Por qué decimos que el diablo es un mentiroso experimentado, el príncipe de las tinieblas? Porque se está aprovechando de algo real: mis defectos, mis debilidades y mis pecados… incluso de mis virtudes. Y él lo manipula todo, presentando estos hechos ante mis ojos como demasiado grandes o demasiado insignificantes e intrascendentes para ocuparme de ellos. Es tan eficiente que me lleva a creer y a decir que todo esto es “parte de mí”, y de esta manera logra identificarse con nosotros e identificarnos consigo mismo. Un malvado golpe maestro.

Por supuesto, muchas personas, incluso un buen número de creyentes, prefieren interpretar de manera diferente nuestras más persistentes y significativas dificultades morales, defecto dominante y tentaciones; se contentan con una visión psicológica de nuestra vida moral, pero olvidan así un factor importante: es esencial conocer al adversario, porque él tiene una personalidad definida. Su intención es separarnos de Dios y de nuestros hermanos y hermanas.

El diablo trata de separarte aislándote, diciéndote que tu tentación es única… pero eso no es verdad: Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir (1Cor 10: 13).

Expulsar demonios significa destruir la esclavitud y el pecado. En el texto del evangelio de hoy el demonio no puede resistir la presencia de Cristo. Pero esto sucede hoy cuando reflejamos algún aspecto de la vida de Jesús, cuando la presencia de Cristo en nuestras vidas se hace clara e inequívoca, a pesar de nuestra debilidad… o más bien gracias a ella. Una vida inocente es un buen ejemplo de este poder espiritual. He aquí una anécdota conmovedora que ilustra esta verdad:

El autor Leo Buscaglia habló una vez sobre un concurso que le pidieron que juzgara. El objetivo del concurso era encontrar al niño más afectuoso. El ganador fue un niño de cuatro años, cuyo vecino de al lado era un anciano, que recientemente había perdido a su esposa. Al ver llorar al hombre, el pequeño entró en el patio del anciano, se subió en su regazo y se quedó allí sentado. Cuando su madre le preguntó qué le había dicho al vecino, el niño simplemente dijo: Nada, solo le ayudé a llorar.

2. Enseña con autoridad. Esto es lo que las personas decían de la enseñanza de Jesús. Entonces, lo que marca la diferencia entre un maestro y otro, entre un verdadero apóstol y uno falso es la autoridad. ¿Cuál es la autoridad de un testigo de Cristo? Principalmente, su experiencia de la misericordia de nuestro Padre Celestial. Jesús compartió el amor de su Padre por la humanidad, su compasión por ella, especialmente aquellos que sufrían la enfermedad, la esclavitud y la opresión. Las obras de Cristo, sus milagros de curación, la liberación y el comer y beber con los pecadores tenían como fin mostrar el poder del amor de su Padre.

Por nuestra parte, cuando nos levantamos después de haber pecado y aceptamos la nueva oportunidad que Dios nos da de hacer algo bueno, demostramos que tenemos una experiencia personal de Dios. Esta no es una experiencia de segunda mano. Tal vez no podemos realizar ciertos milagros, ni siquiera acciones prácticas y de ayuda a nuestro prójimo, pero este testimonio, el levantarnos de nuestra miseria y prepararnos de nuevo para seguir caminando tras de Él, es una prueba de su presencia en nuestras vidas.

El perdón misericordioso y permanente de Dios nos permite ver cada desafío como una oportunidad para manifestar a Dios, para convertirse en una imagen viva de Dios mismo. Uno de estos desafíos es la multifacética pobreza de nuestro espíritu o quizás incluso nuestra pobreza material:

Santa Teresa de Calcuta visitaba a una viuda pobre, llevándole arroz y frijoles. Ella y sus tres hijos vivían en la más absoluta pobreza y no habían comido nada durante tres días. Tan pronto como recibió el arroz y los frijoles, tomó una parte y corrió hacia una cabaña cercana. A su regreso, Madre Teresa le preguntó: ¿A dónde fuiste? Respondió: Hay un anciano, un musulmán, que vive en esa cabaña. No tiene a nadie. No ha comido nada durante varios días. Quería compartir algunas de nuestras bendiciones con él.

Aprendí lo que es el corazón y la mente de Jesús a partir de la acción de esa pobre viuda, escribió Madre Teresa en su libro.

Recordemos al ciego de nacimiento que Jesús sanó. Los fariseos le convocaron, loeee interrogaron y le insultaron. Entonces dijo: Pues en esto hay algo asombroso, que ustedes no sepan de dónde es, y sin embargo, a mí me abrió los ojos. Sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguien teme a Dios y hace su voluntad, a éste oye. Desde el principio jamás se ha oído decir que alguien abriera los ojos a un ciego de nacimiento. Si éste no viniera de Dios, no podría hacer nada. Aunque aún no había recibido al Espíritu Santo, Jesús lo tocó y no pudo negar lo que había experimentado. No pudo evitar dar testimonio, y Dios le dio fuerza para ello. Necesitaremos fortaleza para ser testigos, pero el Espíritu Santo nos dará todo lo que necesitamos. El Espíritu Santo iluminará nuestras mentes, consolará nuestros corazones, nos mostrará las cosas divinas, su misericordia. Entonces será difícil negar a Dios. Al igual que el ciego. No pudo decir que no sabía quién le sanó porque tenía los ojos abiertos y claramente lo hizo Cristo.

Cada vez que acogemos y nos adherimos a su misericordia y a su perdón, recibimos la autoridad para convertirnos en sus testigos: Recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes; y serán Mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra (Hechos 1: 5,8).

Jornadas de estudio y oración en Barcelona para universitarios y profesionales

By | Academia | No Comments

Durante la última semana del año y en un ambiente monástico, se organizaron las Jornadas de estudio y oración en Barcelona. Para este propósito nos reunimos un grupo de estudiantes universitarios y otros profesionales para orar y estudiar en torno al tema “la herida de la desconfianza y el amor como restablecimiento del vínculo”.

En los últimos años y en diversos ámbitos nos hemos encontrado inmersos en una temática en boga por su gran relevancia en el proceso de maduración cristiana: tomar conciencia de las heridas del corazón. El motivo de estas jornadas fue realizar conjuntamente el estudio de temas relacionados con las heridas que dañan el vínculo primordial con Dios Padre, realizar una reflexión conjunta y orar en silencio para crecer en intimidad con Dios.

El tema marco: “Herida, gracia y transfiguración: del amor de apropiación al amor de donación” englobará los seis encuentros previstos para este curso académico, con una frecuencia mensual. En el primer encuentro se trabajaron los contenidos relacionados con la herida de la desconfianza y el amor como guía para el restablecimiento del vínculo. Nos basamos en textos sobre la teología del cuerpo de Juan Pablo II y sobre las heridas de las relaciones fundamentales, poniéndolos en referencia con la antropología de Fernando Rielo. El énfasis se puso continuamente en como unir (hacer síntesis) la experiencia humana del amor y la revelación cristiana.

Las jornadas comenzaron el viernes por la noche con una introducción al tema marco de las jornadas, resaltando cómo el estudio y la oración nos permite ahondar en la experiencia humana del amor y la revelación cristiana. Se subrayó que sólo ora continuamente quien une la oración a las obras y las obras a la oración. Es decir, que las obras no son suficientes, deben estar formadas por la respuesta del ser humano a la iniciativa del amor divino. La charla impartida por Mar Álvarez sobre “Antropología: las grietas en la unidad del ser” fue crucial para entenderlo desde la antropología y la psicoética de Rielo de manera práctica y concreta.

Después de la puesta en común del viernes, compartimos los dotes artísticos de cada uno a través de un evento artístico llamado Ateneo. Tal y como es tradición ya en este tipo de jornadas, las sesiones de estudio individual y puesta en común se intercalaron con momentos de oración personal y la participación en la Santa Misa. Este ambiente fomentó una sana y entrañable convivencia. Hubo momentos de juego y no faltó un refrescante paseo para conversar contemplando el mar mediterráneo.