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Luján González Portela

La resurrección de las Humanidades

By | Cultura | No Comments

La Universidad de La Laguna (Tenerife, España) y la Fundación Fernando Rielo han celebrado del 20 al 24 de marzo de 2017 el curso “Humanidad, Humanismo y Humanidades”. A continuación, la directora de la Fundación, Ascensión Escamilla, sintetiza las memorias de este importante seminario.

Cuán importantes han sido y deben seguir siendo las humanidades para la formación integral de los seres humanos es una reflexión que al menos todos los que nos dedicamos a los ámbitos docente y cultural nos deberíamos hacer.

En el curso desarrollado por la Universidad de La Laguna y la Fundación Fernando Rielo, del 20 al 24 de marzo, dentro del convenio establecido entre ambas entidades, que ha cumplido ya 20 años, hemos querido unir a esta importante área del conocimiento humano los ricos conceptos de humanidad y humanismo, encuadrando a aquel. Desde este amplio marco, hemos abordado ámbitos distintos pero siempre complementarios, que nos han ayudado a profundizar en los fundamentos en que se asientan estos tres conceptos.

Hablar de humanidades nos lleva siempre al mundo clásico greco-latino, que junto con el hebreo, traído a través del cristianismo, han sido los pilares básicos de nuestra cultura occidental, como acertadamente nos mostró en su discurso, desde la obra Meditaciones del Quijote de Ortega y Gasset, el catedrático de griego de la Universidad de La Laguna y director del curso, Luis Miguel Pino. Estamos en una época en la que se pretende socavar los mismos, desde muy diversas direcciones. Cabría preguntarnos entonces ¿Cómo puede subsistir una civilización sin los pilares en que se asienta?

Hay muchos aspectos de nuestra civilización de Occidente que deben restaurarse, pero hay también una riqueza patrimonial universal que no podemos perder. Hemos tratado por ello de ir redescubriéndola desde el arte, la poesía, la filología, la educación, la filosofía, la sicología, los medios de comunicación, y compartiendo la aportación del humanista, pensador y poeta Fernando Rielo.

Hemos repasado con Luis Miguel Pino los significados de cada uno de los conceptos Humanidad, humanismo, humanidades y su trayectoria histórica. De la mano del catedrático de literatura de la Universidad de La Laguna, Nilo Palenzuela, nos adentramos en el arte comprometido de Doris Salcedo; con la poesía como forjadora de humanismo, hecha de dolor y de amor, en las voces poéticas de Cecilia Domínguez Luis, Premio Canarias de Poesía 2015, y Teresa de Jesús Rodríguez de Lara, finalista en tres ediciones del Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística.

La mesa redonda, que se celebró en el Círculo de Amistad XII de Enero (entidad colaboradora en este curso), sobre “Humanidad, humanismo, humanidades en los medios de comunicación” a cargo de los periodistas Zenaido Hernández y Mayer Trujillo, y del profesor José Leoncio González, Coordinador de Ciencias Sociales de la Universidad Europea de Canarias, trajo a colación temas de candente actualidad y de preocupante futuro para nuestra sociedad, que pasan por los nuevos medios tecnológicos e hizo palpable la necesidad de un código deontológico basado en el respeto a los derechos humanos.

Dentro del nuevo humanismo, un factor muy importante es el de las relaciones interpersonales que presentamos a través del proyecto: Parlamento Universal de la Juventud, que tendrá su sesión plenaria mundial en Beijing (China) el próximo mes de agosto sobre el tema: “Un viaje llamado perdón”. Para presentarlo se proyectó el film documental “El corazón del asesino”, de la premiada directora Catherine MacGilvray. Film que narra una historia de perdón con sus protagonistas reales.

Juana Sánchez-Gey y Luis Miguel Pino compartieron una sesión conjunta sobre el Quijote, desde laTeoría del Quijote de Fernando Rielo y las Meditaciones del Quijote de Ortega. La profesora Sánchez-Gey explicó como Fernando Rielo aplica su modelo metafísico y antropológico a sus estudios literarios, concluyendo que el Quijote supone el paso de la novela a la mística. Desde esta mirada, D. Quijote arremetía contra la fealdad moral allí donde se encontrara. El profesor Pino señaló que toda la obra de Ortega es una manifestación de amor por España, y que la idea de esta la quiere consolidar partiendo de la obra esencial D. Quijote y su autor.

“Una mirada al humanismo desde la educación, la filosofía y la psicología” fue el enfoque de la mesa redonda en que se debatieron temas tan actuales como la crisis de la educación debida, según el profesor Jesús Paradinas, a que los modelos de educación han abandonado los modelos humanísticos por una concepción economicista de la aquella, y que es necesario recuperarlos cuanto antes, con un nuevo modelo de humanismo. Desde la Psicología, el profesor de psicología social de la Universidad de La Laguna, Ernesto Suárez, trató el tema de la felicidad y del significado vital desde la perspectiva de la psicología positiva, que es búsqueda de la perfección que representa la realización del verdadero potencial del ser humano. Valentín Echarri, investigador de la Escuela Idente, habló de María Zambrano y su aporte a la educación, y cómo esta subraya que el primer paso de la humanización es descubrir al hombre quién es. Sabiendo de dónde venimos y cuál es nuestra meta, nos hace posible humanizarnos.

En el taller de arte comprometido con la sociedad, Carmen Gloria Martínez Afonso y Esther Lidia Rodríguez Suárez, nos mostraron su creatividad a través de la creación plástica con materiales reciclados, de residuos tanto comerciales como domésticos, y la labor de sensibilización social y educación ecológica que a través de ello están haciendo. Este taller se complementó con la ponencia de Gabriel Córdoba, arquitecto y asesor artístico de la Fundación Fernando Rielo, quien disertó sobre el arte como instrumento humanizador, subrayando cómo el arte es sorpresa, novedad, apertura, comunicación, diálogo, trascendencia, razones por las que nos extasía, y cómo solo el hombre es capaz de recrear la belleza.

Juana Sánchez-Gey, profesora de la Universidad Autónoma de Madrid y José Mª López Sevillano, presidente de la Escuela Idente, en dos interesantes conferencias nos introdujeron en un nuevo humanismo a través de las aportaciones del fundador de varias instituciones, pensador, poeta y promotor dela cultura, Fernando Rielo, quien desarrolló un modelo metafísico, místico y antropológico, que devuelve al hombre su máxima dignidad. El Dr. López Sevillano, máximo especialista en la obra de Fernando Rielo expuso el humanismo y las humanidades en el modelo de Fernando Rielo y para ello partió de su definición mística del hombre. Fernando Rielo distingue, afirmó, entre ciencias experimentales y ciencias experienciales, que tienen distinto lenguaje y distinto método, pero ambas hechas por el hombre y con la misma finalidad: el bienestar físico, psicológico y espiritual del hombre. Si esto no es así, se da un humanismo reductivo o más bien un antihumanismo. El amor es lo que define al ser humano. Todo lo que hace el ser humano, acorde con su definición, pertenece al humanismo. Al ser humano hemos de concebirlo en todos sus niveles (físico, psíquico y espiritual); ámbitos (personal, religioso, social y cósmico); y dimensiones (histórica, familiar, cultural, artística, tecnológica, etc.). Hay que tener en cuenta la constante mística del espíritu español, que tiene a Cristo como modelo de hombre y posibilitador de un humanismo en plenitud. Este nuevo humanismo es lo contrario a las ideologías y es incluyente, potenciante y dialogante.

Concluyó el curso el director del mismo Luis Miguel Pino subrayando la riqueza de la multidisciplinariedad y cómo en autores como María Zambrano o Fernando Rielo se encontraban nuevas vías para el humanismo.

Miedo y paz

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Por el P. Luis Casasús, Superior General de los Misioneros Identes
Comentario del P. Luis Casasús al Evangelio del 23-4-2017, Segundo Domingo de Pascua (Hechos 2:42-47; 1 Pedro 1:3-9; Juan 20:19-31)

Cristo siempre utilizó símbolos y tradiciones de la cultura Judía para comunicar su mensaje de una forma comprensible: Celebraciones de Pascua, ayuno, inmersión en el agua, enseñanzas de los Profetas,…Quizás la más sencilla es el saludo tradicional (aunque no solo Judío): La paz sea contigo ¿Cuál es el nuevo significado que Cristo da a este saludo cuando llega en medio de los discípulos y les dice: La paz esté con ustedes?

Cuando hablamos de lo que más deseamos en nuestra vida, la paz ocupa un lugar muy especial en la lista: Paz y tranquilidad, Paz interior, Paz mundial, Sólo un poco de paz y calma,…y finalmente, Descanse en paz.

Podemos llevar a cabo muchas buenas acciones, pero ninguna de ellas nos dará un sentido de paz real, duradero y profundo en nuestra vida. Quizá encontramos una solución, algo que nos hace sentir bien por un tiempo. Pero no tardamos mucho en estar buscando de nuevo. Siempre buscando, pero nunca hallando ese sentido de paz que desearíamos tener.

El mundo sigue viviendo con miedo. Tememos nuestro futuro. Tenemos no tener suficiente y por eso acumulamos. Tenemos miedo de otras naciones y por eso compramos armas. Tenemos miedo de nosotros mismos, de nuestro prójimo y también de Dios. Más que nada, tememos la muerte. Pero si hay miedo, no hay paz. La paz presupone que hayamos vencido el miedo. Por eso los discípulos de Jesús no tenían paz: Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos.

El miedo es el fruto de la pérdida de la fe y la esperanza (en términos mundanos, algunos dirían miedo a lo desconocido). Y esa es la razón por la que nace el miedo, porque abandonamos la fe en Dios.

San Agustín lo expresó con precisión: Nuestros corazones están inquietos hasta que descansen en ti. Él nos dice que no hay por qué tener miedo. Nos da una clase de paz que el mundo no puede dar. Primero, hace la paz entre tú y Él, quitando tus y mis pecados. El pecado con el que nacemos y el que cometemos en nuestras vidas. Como hemos celebrado en la Semana Santa, esto es el comienzo de un diálogo permanente, llamado oración, cuyo fruto más visible es la paz, según dice nuestro Fundador, Fernando Rielo, y nuestra experiencia.

Creyentes y no creyentes tendemos a pensar que la paz es simplemente un estado de nuestra mente o de nuestro espíritu…!Oh, no! De nuevo nuestra forma reduccionista de entenderlo todo….En contraste con esta forma de ver las cosas, deberíamos reflexionar sobre estas dos afirmaciones:

* Un acto de sinceridad, de bondad, de buen gusto hacia alguien, comporta una experiencia positiva, liberadora, cuyo fruto es la paz y la felicidad interiores. Afirma San Pablo que la felicidad, la paz, la paciencia, la afabilidad, la bondad, la fidelidad, son fruto del Espíritu (Gál 5,22). (Fernando Rielo. Concepción Mística de la Antropología)

* ¡La paz de Jesús es una Persona, es el Espíritu Santo! El mismo día de su Resurrección, Él viene al Cenáculo y su saludo es: La paz esté con ustedes. Reciban al Espíritu Santo. Ésta es la paz de Jesús: es una Persona, es un regalo grande. Y cuando el Espíritu Santo está en nuestro corazón, nadie puede arrebatarnos la paz ¡nadie! (Papa Francisco. 20 Mayo, 2014).

En la medida que violamos la alianza con Dios, esto es, en la medida que somos injustos, quedamos privados del fruto de la justicia, que es la paz (Is 32: 17). Esta es la acción teantrópica: la acción de Dios (acción agente) en el ser humano con el ser humano (acción receptiva). La paz es no sólo un don divino, sino también una tarea humana.

Los apóstoles experimentaron la acción del Espíritu Santo de una forma explícita. Después, en Pentecostés, comprendieron cabalmente cuál es la misión del Espíritu Santo: morar en ellos permanentemente como Paráclito, o Consolador. Esta palabra significa “el llamado a estar al lado para ayudar”. En términos de la vida mística, el que lleva a cabo en nuestro espíritu la Purificación y la Unión con la Santísima Trinidad.

Como un ejemplo de ese deseable Canon continuo en nuestra relación personal con Dios, sabemos que la paz no se alcanza nunca de una vez por todas, sino que ha de ser construida continuamente. Esto explica por qué Cristo, como relata el Evangelio de hoy, fue por segunda vez a los apóstoles, cuando Tomás estaba con ellos. Jesús muestra así, con toda claridad, su misericordia y perdón incluso para los descreídos como Tomás y los ateos. Él les invita: Pon tu dedo aquí y mira mis manos. Acerca tu mano y métela en mi costado. Y no dudes, sino cree. Dios se identifica con los no creyentes en su vacío interior.

La paz es esencialmente un don de Dios, que transforma el hombre interior y que también ha de manifestarse al exterior. Por eso, el ser pacificador llega a ser una tarea de la Iglesia: Es más, como discípulos de Cristo: Hagan todo lo posible por vivir en paz con todo el mundo (Rom. 12:18). De hecho, la paz del hombre con Dios, consigo mismo y con los demás, son inseparables. Es más, como discípulos de Jesús, se nos concede la gracia de ser humildes instrumentos para iniciar esta reconciliación: A quienes les perdonen los pecados, les serán perdonados y a quienes se los retengan, les serán retenidos.

¿Por qué dijo Cristo a Tomás ¿Porque me has visto has creído. Dichosos los que no vieron, y sin embargo creyeron? Puede parecer que éstos últimos tienen más mérito: algunos hablan de un meritorio “salto de fe”…Aunque esto sea cierto, es sólo la mitad de la verdad. Como hemos visto, y es nuestra experiencia personal, cuando recibimos el perdón de los pecados y cuando somos más conscientes de la confianza de Dios quien, a pesar de todo, nos da una misión. En esas circunstancias, no necesitamos ver, no necesitamos comprender muchas cosas; somos dichosos porque el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad (1Jn 5, 6).

Ese fue el caso de una persona religiosa, que me dijo que perseveraba en su vocación solamente porque algunas personas que le habían sido encomendadas necesitaban su apoyo y su testimonio.

La apertura es el puente entre nuestra débil fe y el poder del Espíritu Santo: apertura para buscar a Dios; apertura para ver a Cristo en los otros; apertura para encontrarle en los que no creen. Esta apertura es el instrumento de los que son humildes y mansos, los que se atreven a ser de nuevo niños en su relación con Dios. En palabras de S. Juan Pablo II: Hoy quiero añadir que la apertura a Cristo, que en cuanto Redentor del mundo « revela plenamente el hombre al mismo hombre », no puede llevarse a efecto más que a través de una referencia cada vez más madura al Padre y a su amor (30 Nov., 1980).

Sí; nuestra débil fe nos capacita para verle en aquellos que están llenos de su Espíritu y lo traen a nuestras vidas. Y también lo podemos encontraren el enfermo, en el débil, en el oprimido, en el pobre que está junto a nosotros y nos da la oportunidad de mostrar compasión por Cristo. Podemos incluso verle en los que nos son hostiles o nos hacen daño, en cuanto que nos retan a ser Cristo para ellos, con amor incondicional.

P. Jesús Fernández: “La vida y la resurrección tienen la última palabra, no la muerte”

By | Actualidad Idente, Evangelio | No Comments

Por el P. Jesús Fernández, Presidente del Instituto Id de Cristo Redentor, misioneras y misioneros identes
Selección de la homilía impartida con motivo de la Pascua de Resurrección, en la Presidencia del Instituto en Roma.

El texto que sigue es una selección de la homilía impartida por el P. Jesús Fernández Hernández, Presidente del Instituto Id de Cristo Redentor, misioneras y misioneros identes impartida en la Pascua de Resurrección.

Resurrección y vuelta al Padre
Todo el misterio pascual de Cristo consistió en un itinerario de regreso al Padre, desde su nacimiento, hasta su muerte en la cruz, su posterior resurrección y, al final, su ascensión a los cielos. La cruz no fue, por tanto, el fin para Cristo, sino su regreso a la Derecha del Padre, a la plenitud de la gloria.
Resurrección y una nueva vida: honestidad, transparencia y responsabilidad
La Resurrección es un signo de vida. Cristo había dicho: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6). La sociedad de hoy, con sus crisis y con sus signos de muerte necesita más que nunca anuncios claros de vida y de resurrección. La vida no surge del ruido, sino del silencio de la oración. Hoy los anuncios crean deseos de tener: para disfrutar, para imponerse, para mandar, para ser feliz, para ganar dinero… Quien no tiene no cuenta. Este es el mensaje, el anuncio publicitario. Pero Cristo, con su resurrección, anuncia otro horizonte de fuerza, de lucha, pero con paz y serenidad. La fuerza está en la verdad, no en la apariencia. El anuncio de Cristo con su resurrección es un anuncio de una nueva vida de honestidad, transparencia y responsabilidad.
La resurrección de Cristo, vencedor de la muerte, es su gran victoria: “Yo he vencido al mundo” (Jn 16,33). Esa es la verdad. La mentira, la falta de honestidad, la injusticia, no tienen futuro.
Resurrección en comunidad
Los discípulos encontraron a Cristo resucitado en la comunidad, recordando sus palabras: “donde dos o más están reunidos en mi nombre, allí estoy en medio de ellos” (Mt 18,20). Esto es, lo encontraron en la oración, en la Eucaristía y en la lectura de la Palabra, teniendo siempre presente que Cristo es el buen pastor que reúne a su rebaño.
¿Qué sucede ante el sepulcro vacío? Cada uno comunica al otro lo poco o mucho que ha visto, y juntos consiguen la luz necesaria para superar las graves dificultades que no faltan nunca, o las situaciones que crean confusión y nos desconciertan. Cristo se hace visible cuando nos movemos y nos comunicamos, no cuando estamos solos, quietos, preocupados por aquello que pensamos que es lo más importante, por aquello que creemos son nuestros derechos y libertades, despojando y debilitando las libertades de los demás.
Resurrección en proceso
¿Cuándo percibimos que Cristo resucitado está en nuestra vida diaria? Cada vez que resolvemos nuestros conflictos a la luz del Evangelio, cuando vivimos con sinceridad el espíritu que respira cada palabra del Evangelio, y sobre todo cuando reconocemos nuestras miserias humanas y pecados, nos amamos de verdad y nos perdonamos de todo corazón. Los que no aman no pueden perdonar. En el amor y en el perdón, que es lo más sublime del amor, está Cristo resucitado. La señal de que Cristo ha resucitado es que hay muchísimos actos de bondad y de santidad en el mundo. Si vivimos como Cristo nos amó, nuestra visión del mundo daría un cambio radical.
Han pasado veinte siglos y lo decisivo es “escuchar” en lo más íntimo de nuestro corazón la voz de Cristo resucitado y vivo en nuestros corazones, en la Iglesia, en la Institución, en nuestras comunidades; Él es la voz de nuestra Fe y de nuestra Esperanza.
Cristo resucitado es pura gracia santificante que vence en nosotros toda malicia o toda intención no sana. Ni en el sufrimiento ni en la muerte Cristo resucitado nos abandona. En realidad nos acompaña en el tránsito de este valle de lágrimas a la Jerusalén Celestial. La muerte no es lo último, solo la vida y la resurrección tienen la última palabra. Debemos apoyarnos y confiar en el Evangelio con una fe firme como la roca porque este donum fidei se apoya en alguien más fuerte que otorga la firmeza. Se trata de fiarnos de Cristo, de tener confianza en Él, porque Él es nuestra roca y nuestra salvación, como dice la Escritura (Sal 62,7).
Con las murallas de la soberbia del espíritu, causa de todos los males, es imposible comunicarnos con afecto y cariño con Cristo y con nuestro prójimo. Podemos creer muchas veces que hablamos con Él, pero si nos mantenemos detrás de la muralla no podemos oír o discernir su voz, y así nuestro corazón queda muy lejos de experimentar su misericordia.
Eucaristía: Agua Viva para mi resurrección continua
Necesitamos ser ayudados y escuchar las palabras de Cristo a la Samaritana en el pozo de Sicar: “Dame de beber” (Jn 4,7). Todo el diálogo parte del agua de nuestro bautismo que se transforma en gracia santificante en nuestro espíritu. ¿Está estancada en nuestro corazón esta agua de modo que sale turbia viendo solo en Cristo palabras fuertes, duras, sobre problemas importantes de la vida? Sin embargo, Cristo se acerca a ti y a mí con ternura, con afecto, con delicadeza, con una luz impresionante. Cuando leemos y vivimos el Evangelio, el agua turbia, llena de polvo y fango, empieza a moverse hacia la verdad y hacia la verdadera vida que es Cristo mismo. Se convierte en agua viva que salta hasta la vida eterna.
Esta agua viva, limpia, que sale del pozo de nuestra alma da el salto hacia un amor que no engaña, el Corazón de Cristo, que me ama como soy ahora mismo con mis defectos y debilidades. La Eucaristía es esta agua que forma parte de nuestra resurrección en proceso mientras caminamos en esta vida. Esta resurrección en proceso la expresa Cristo de diferentes modos, por ejemplo, en la conversación con Nicodemo, cuando le dice que: “Hay que nacer cada día de nuevo” (Jn 3, 1-21).

Domingo de Ramos en la parroquia Sainte Famille, en Camerún

By | África, Camerún | No Comments

Un gran inicio de la Semana Santa ha significado la celebración del Domingo de Ramos en la parroquia Sainte Famille (Sagrada Familia) en la ciudad de Yaoundé (Camerún) regida por los misioneros y las misioneras identes.

En un ambiente festivo y familiar, lleno de niños y de jóvenes, los feligreses de la Sainte Famille han traído sus ramos para ser bendecidos y para acompañar a Cristo en su entrada triunfal en Jerusalén. El sacerdote idente José Manuel Conde, de Valladolid, España, ha presidido la solemne Eucaristía y en su homilía se ha expresado con mucha sencillez para llegar al corazón de todos esos niños y familias: “Somos tan importantes que Dios muere por cada uno. No nos grita ni nos fuerza, sino que nos sugiere o, mejor aún, nos lo dice con su sufrimiento y con su muerte. ¿Cómo podía imaginar Pilatos la forma de actuar de Cristo? Tampoco nosotros. Visitemos, soñemos el Cielo en vida. El Padre celeste nos pide ser santos y nos ayuda con su gracia.”

La Parroquia de San Mateo (Roma), en salida misionera

By | Italia | No Comments

Con el lema “C’è una buona notizia…passaparola!! (Hay una buena noticia, pasa la voz), la parroquia San Matteo en Roma, regida por las misioneras y los misioneros identes, está celebrando por segundo año consecutivo la misión parroquial. Es una manera de responder a la invitación del Papa Francisco en la Evangelii Gaudium de que toda la Iglesia esté “en salida” hacia tantos hermanos y hermanas que nos necesitan, especialmente los más alejados de la Iglesia. Curiosamente, entre ellos están familias cercanas a la parroquia pues son las de los niños de Primera Comunión y de los adolescentes de Confirmación, pero que no viven activamente su fe.

Un hermoso signo fue que la misa de envío fue presidida por Mons. Octavio Ruiz, Secretario del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, que quiso hacerse presente en la parroquia en esta ocasión tan importante. Durante la misa hizo entrega de los crucifijos misioneros y del Evangelio de bolsillo, siguiendo el pedido del Papa Francisco de llevar siempre con nosotros el Evangelio.

Con el deseo de que todos puedan ser testigos de la alegría de sentirse amados por un Padre Celestial, los misioneros parroquiales se dividen las tareas como una verdadera familia. Unos acogen a la gente, otros están delante de Cristo en oración por toda la parroquia, otros con los niños, con los adultos, con los jóvenes, y otros salen por las calles del sector de Morena (Via Anagnina) a encontrar a las personas en supermercados, centros comerciales, cafeterías para hablar a los vecinos del amor de un Dios Padre e invitarles a acudir a su casa, la Iglesia. En la parroquia hay actividades para todos: talleres para los más de 270 niños y adolescentes de la catequesis, y formación para sus padres. En definitiva, un Evangelio “dinámico” que abre vías nuevas, que va al encuentro de cada persona; es esta la misión en nuestra parroquia de San Mateo.

La misión parroquial tendrá su punto culminante el Domingo de Ramos con la celebración, después de la gran festividad litúrgica, de un ateneo cultural en la que el punto fuerte será la representación del “Via crucis via lucis”, preparada por el equipo de 40 misioneros involucrados en esta acción evangelizadora.

En el ateneo de clausura se celebrará la entrada de Cristo en Jerusalén: la entrada de Cristo en esta pequeña parroquia de la periferia de Roma.

¿Podemos sufrir por los demás?

By | Evangelio | No Comments

Por el P. Luis Casasús, Superior General de los Misioneros Identes
Comentario del P. Luis Casasús al Evangelio del 9 -4-2017, Domingo de Ramos (Libro de Isaias 50:4-7; Filipenses 2:6-11; San Mateo 26:14-75; 27:1-66).

Cuando leemos en el Evangelio de hoy: Esta es mi sangre de la nueva alianza, que será vertida por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados, quizás no somos capaces de comprender todo el alcance de estas palabras.

  1. Como al buen ladrón, se nos garantiza que disfrutaremos eternamente de la compañía de Cristo en el Paraíso. Cristo murió por mí, personalmente, para que tenga vida eterna.
  1. Pero aún nos quedan años, días o quizás horas de vida en este mundo. Y el perdón de los pecados significa ser liberado de mi condición de esclavitud, en la cual no puedo dar fruto ni encontrar sentido a mi vida. De hecho, en la Epístola a los Filipenses, se nos dice que Jesús se vació de sí mismo, tomando la forma de un esclavo, tomando forma humana para salvarme de mi sufrimiento y de mi pecado.

¿Por qué decimos que la Cruz es una gracia? Porque tú y yo tenemos la oportunidad de ofrecer cualquier cosa que suceda en nuestra vida. Atención: estamos hablando de la oportunidad de ofrecer algo ¡no simplemente de soportar! Esto significa que podemos estar seguros que Dios aprovechará cada uno de mis esfuerzos, todas mis lágrimas y especialmente toda mi impotencia.

Hay ciertas cosas que podemos hacer por nuestros semejantes, pero eso es una pequeña parte de nuestra aspiración, un pequeño porcentaje de nuestros deseos generosos:

  • ¿Te gustaría poder detener todas las guerras del mundo?
  • ¿Te gustaría ver la curación de una persona que amas de verdad, después de orar por ella?
  • ¿Te gustaría ver la conversión de una persona por la cual estás orando?
  • ¿Te gustaría tener una respuesta al porqué del dolor y sufrimiento humano?

Tener esta conciencia cambia completamente la forma en que vemos el mundo y a nuestro prójimo; sí, estamos literalmente en manos de Dios y Cristo está intentando continuamente abrir nuestros corazones de manera que podamos recibir el don de la cruz.

Nuestra cruz no es una cruz abstracta, sino muy concreta. Mirando con atención a nuestras experiencias, comprendemos que la verdadera cruz es nuestra naturaleza caída, el deseo de pecar que mora en nosotros, como resultado del pecado original que separa la humanidad de Dios. Como nuestro fundador decía, nuestra cruz es…nuestra alma.

Por eso, nuestro ofrecimiento a Dios debe ser también concreto. Por ejemplo, cuando el sacerdote dice en la misa: Oren, hermanos, para que mi sacrificio y el de ustedes sea agradable a Dios, Padre Todopoderoso. La pregunta es: ¿De verdad estamos haciendo un sacrificio de algo?

Tomar la cruz significa una elección, sacrificar nuestras vidas en beneficio de los demás. Esto es un regalo, una oportunidad reservada a quienes creen que el Espíritu Santo, enviado por nuestro Padre Celestial e implorado por Cristo, es el dador de vida.

Para encontrar la fuerza para llevar la cruz, debo preguntarme si lo que hago satisface a Dios. ¿Daré gloria a Dios con esta acción? ¿Es lo que Él desea que haga? ¿Es su voluntad, su deseo y su plan?  Esta oración de súplica era en Jesús más fuerte que su cansancio: ¿Es posible que no hayan podido quedarse despiertos conmigo, ni siquiera una hora? 

Una vez que somos conscientes de que todo lo que hacemos está verdaderamente de acuerdo con la voluntad del Padre, entonces tenemos asegurada la victoria final. Como escuchamos en la primera lectura: El Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado.

De igual modo, la Pasión no terminó en tragedia, sino en Gloria. La cruz sin resurrección es una tragedia. Por otra parte, la resurrección sin la cruz es una ilusión.

Hoy, por un lado, vemos a Cristo sublime y glorioso y, por el otro, humillado y sufriente. En su procesión, recibe honores reales y en la Pasión será torturado como un criminal. No hemos de sorprendernos por ello  ni perder la perspectiva cuando estamos sufriendo. El tono alegre de la festividad de hoy y de muchas alegrías diarias queda pronto empañado por la sombra de la cruz.

El Papa Francisco dijo en una homilía: Tampoco [queremos] una Iglesia que reniegue de sus mártires, porque no sabe que los mártires son necesarios a la Iglesia para el camino de la cruz. Una Iglesia que solo piensa en los triunfos, en los éxitos, que no sabe aquella regla de Jesús: la regla del triunfo a través del fracaso, el fracaso humano, el fracaso de la Cruz. Y esta es una tentación que todos tenemos (29 de Mayo, 2013).

El abrazar la cruz nos hace verdaderamente libres para Dios: la verdadera libertad es cuando sufrimos por los demás con amor incondicional; esto es un don, una gracia. Un amor sufriente tiene un poder que ningún otro amor posee.

Nosotros debemos unirnos a Cristo cuando dice: Esta es mi vida, esta es mi sangre entregada y vertida por ustedes. Si de verdad amamos a Cristo, hemos de estar listos para tomar nuestra propia cruz de cada día y seguirle.

Quisiera concluir con las palabras del Papa Francisco del mismo día: Recuerdo que una vez, que estaba en un momento oscuro de mi vida espiritual y le pedía una gracia al Señor. Luego me fui a predicar los ejercicios a unas religiosas y el último día se confiesan. Y vino a confesarse una monja anciana, con más de ochenta años, pero con los ojos claros y brillantes: era una mujer de Dios. Al final vi en ella a una mujer de Dios, a la que le dije: «Hermana, como penitencia, ore por mí, porque necesito una gracia. Si usted se lo pide al Señor, me la concederá con toda seguridad». Se detuvo un momento, como si orara, y me dijo: «Claro que el Señor le dará la gracia, pero no se engañe: lo hará a su divina manera».

 

Motus Christi en Tenerife

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El sábado, 25 marzo, se celebró en la parroquia de Santa Bárbara de Santa Cruz de Tenerife, regida por los misioneros identes, un Motus Christi impartido por nuestros hermanos José M. López, Juana Sánchez-Gey y Ascensión Escamilla, que se encontraban en la ciudad por el curso sobre Humanidades que acababan de impartir en la Universidad de La Laguna conjuntamente con la Fundación Fernando Rielo.

Nuestros hermanos Juana y José María impartieron conjuntamente una charla sobre las bienaventuranzas como camino de santidad. Juana se centró en la parábola del sembrador a raíz de la cual expresó que sin fe no podemos vivir ni puede fructificar la semilla. La fe es un don de Dios pero cada uno tiene que poner de su parte y abrir su inteligencia al don. En otras palabras, la inteligencia tiene que estar abierta a la generosidad.

A la semilla que cae en un pedregal le faltó la esperanza, pues la esperanza arraiga y echa raíces. Por eso la esperanza conlleva el don de la fortaleza y hace que arraigue la fe. La semilla que cae entre zarzas ejemplifica nuestra capacidad de unión y, a veces, nos unimos equivocadamente a la seducción del mundo y de la riqueza, que nos separan de Dios.

La semilla que cae y da fruto somos cada uno cuando vivimos el amor. El que ama es el que se acerca a Cristo para ser curado. Cristo solo nos pide que le amemos, luego vendrán la fe y la esperanza. Y que nos amemos los unos a los otros.

Por su parte, José María explicó qué significa llevar el evangelio en el bolsillo. A Cristo hay que llevarle con nosotros. Hay que convivir y disfrutar de esa presencia divina en nosotros en un auténtico espíritu de familia.

Hay que profundizar para no caer en rutina o en superficialidad. Cristo viene a romper esa dinámica, no a traer una ética. Hay una diferencia entre ética y ascética. A la luz de la parábola del joven rico dijo que todos tenemos algo a lo que renunciar y eso justamente es la penitencia, no solo dejar de comer sino el ayuno de nuestras pasiones. En suma, José María invitó tener una experiencia íntima de Dios lo cual tiene tres notas: alegría, libertad y paz.

Finalmente, José María recordó las palabras del Papa Francisco sobre ser una Iglesia en salida. Todos tenemos que salir con la oración, la palabra, el ejemplo. Ofrendar todo lo que nos ocurre y ofrecer el dolor es nuestra mejor oración.

Tras la charla se celebraron comunidades y tras ello la Eucaristía. El nutrido grupo de participantes terminaron muy agradecidas por la riqueza que había supuesto para ellos y el clima de familia que habían experimentado.

José María López y Juana Sánchez-Gey durante la charla que impartieron

Tres clases de muertos

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Por el P. Luis Casasús, Superior General de los Misioneros Identes
Comentario del P. Luis Casasús al Evangelio del 2-4-2017, Quinto Domingo de Cuaresma (Libro de Ezequiel 37:12-14; Romanos 8:8-11; San Juan 11:1-45)

El Evangelio del domingo pasado nos invitaba a ponernos en el lugar del ciego que fue curado por Cristo de su falta de vista. Creo que era una oportunidad única para aprender sobre nosotros mismos y sobre nuestra relación con Dios, en la que hay siempre posibilidades de mejorar. Hoy el Evangelio da una segunda vuelta de tuerca: ¿Estamos listos para identificarnos con Lázaro el resucitado?

Recordemos que Lázaro fue devuelto a esta vida. Todos hemos oído casos más o menos cercanos de personas que han sobrevivido a enfermedades o traumas extremadamente graves (por no mencionar el asunto polémico de las experiencias cercanas a la muerte).

– Algunos de ellos desarrollan el llamado trastorno de estrés post-traumático, otros se recuperan de los síntomas iniciales de forma natural.

– Una pequeña proporción de esas personas, que son egocéntricos e individualistas, reaccionan con actitudes irónicas y amargas.

Pero cuando esas personas son mínimamente conscientes de su deuda con quienes les han curado desarrollan un sentido permanente de gratitud hacia ellos y hacia todas las personas. No sabemos mucho sobre Lázaro, pero así ocurrió con la suegra de Simón (Mc 1: 29-39); su reacción natural después de ser curada fue servir a Jesús por la gratitud que sentía hacia Él. Esto es lo que he podido ver en dos hospitales diferentes: la mayoría de los voluntarios que cuidan y apoyan a los pacientes de cáncer han sufrido antes también esa enfermedad. Estoy seguro de que Lázaro también comenzó a ayudar con renovado entusiasmo a su generosa y dedicada hermana Marta….

Lo que es claro es que de los miles de personas que se han recuperado de alguna enfermedad grave y aguda y han compartido sus experiencias la conclusión es la misma: Comienzan a vivir con una comprensión profunda de lo que es el don de una nueva vida y muchos de ellos con la conciencia de que la vida no es nada “normal” para los que conocen a Dios.

Para muchas personas, la vida no tiene sentido porque no encuentran en ella finalidad ni propósito. No tienen ni idea de para qué viven y por qué viven. No tienen sensibilidad hacia su identidad de hijos e hijas de Dios. Están en una tumba.

En las tumbas hay tres tipos de muertos, envueltos en las vendas funerarias:

* Los que tienen el alma muerta por ser víctimas de sus malos pensamientos, deseos y acciones. Es lo que llamamos pecados.

* Los que están en un estado de total falta de energía, sin esperanza, por varias razones: un fracaso matrimonial, una infidelidad de su cónyuge, la enfermedad de un hijo, la ruina económica, la depresión, el alcoholismo, la drogodependencia…

* Y los que son prisioneros de sus buenas acciones, de su bondad natural y viven apegados a sus capacidades y a su generosidad de siempre, como le ocurrió a Marta cuando quería seguir prestando a Cristo toda clase de atenciones domésticas y dándole su hospitalidad.

Ya sé que resucitará en el último día. Marta no podía imaginar que Cristo quería dar un signo de su poder y su misericordia en ese mismo momento. Hay una resurrección del cuerpo y una resurrección del corazón; si la resurrección del cuerpo tendrá lugar “el último día”, la del corazón puede ocurrir cada día. Por medio de Ezequiel dice el Señor: Voy a abrir sus tumbas, voy a hacerles salir de la tumba a ustedes, mi pueblo.

En un milagro físico, como el devolver la vista a un ciego, o caminar sobre el agua, las leyes del universo quedan en suspenso por una intervención divina. En un milagro espiritual, como el perdón de los pecados o la expulsión de los demonios, Cristo purifica el alma. En Marcos 2: 1-12 Jesús realiza un milagro físico curando al paralítico para revelar un milagro espiritual, el perdón de los pecados. El mayor milagro que Dios puede hacer y hará siempre tuvo lugar en una cruz, cuando el Hijo cambió nuestros pecados por su justicia de manera que fuésemos librados de todas nuestras transgresiones y pudiéramos comulgar con Dios, comenzando ya en esta vida.

En los Hechos de los Apóstoles 16:25 se dice: Sobre la medianoche, Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos a Dios y los prisioneros les escuchaban. El mayor milagro que ocurre en este relato no es que Dios sacudiese la tierra, sino que sacudiera los dos corazones de los apóstoles encarcelados, haciéndoles orar y adorar a Dios incluso en las circunstancias más duras.

¿Quién más podría realizar en nosotros esa resurrección del corazón? Para algunas angustias, sabemos que no hay remedio humano. Las palabras de ánimo a menudo no bastan. En casa de Marta y María había judíos que llegaron para consolarlas, pero no fue suficiente. Hemos de experimentar un nacimiento espiritual para tener una auténtica nueva vida; un cambio en nuestra forma de vida (emocional o espiritual) no es bastante.

Esa nueva vida consiste en nuestra filiación, en ser auténticamente hijos. Y se logra por la acción del Espíritu Santo. Sentimos esa resurrección en forma de un flujo continuo de oportunidades. A esto llamamos Inspiración: lo que era un obstáculo, una dificultad, se transforma en una oportunidad. En el Libro de Isaías leemos: Trazaré un camino a través de todas las montañas y allanaré todas mis sendas. Por nuestra parte, esta nueva vida se manifiesta en una transformación constante y progresiva de nuestro amor limitado en el amor de nuestro Padre Celestial.

Estos milagros son absolutamente necesarios. Jesús manifestó hoy: El que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; en cambio, el que camina de noche tropieza porque la luz no está en él. Lo que nosotros hemos de hacer es cooperar con esta gracia. Eso nos permite entender las palabras del Apóstol Tomás: Vayamos y muramos nosotros con él. Dispongámonos a morir a nuestros pecados y a nuestro pasado de manera que la Nueva Vida que está a nuestro alcance llegue a nosotros. Cristo, nuestra Luz, nos muestra el camino a la plenitud de vida si reconocemos que somos ciegos en vez de hacer como los fariseos del Evangelio en el pasado domingo. Los milagros de Cristo no son una demostración de poder, sino signos del amor de Dios, que se hace presente cuando encuentra la fe del hombre (Benedicto XVI).

Cristo levantó su mirada y dijo: Padre, te doy gracias porque me oíste. Yo sé que siempre me oyes, pero lo he dicho por esta gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado. Aquí Cristo ora a nuestro Padre Celestial agradeciéndole porque siempre le escucha. Esto es una señal clara de su confianza en el Padre. Continúa diciendo que lo que va a pedir es para darle gloria y hacer entender a la gente que ha sido verdaderamente enviado por Él. Jesús no sólo habla entonces a los testigos presentes sino a ti y a mí: ¿Estamos dispuestos a aprovechar la Inspiración transformando nuestros actos de oración en un estado de oración?

Permítanme concluir con unas palabras del Papa Francisco:

El acto por el cual Jesús resucitó a Lázaro demuestra hasta dónde puede llegar el poder de la Gracia de Dios y por tanto hasta dónde puede llegar nuestra conversión, nuestro cambio. Pero, escuchen bien: ¡tampoco hay otro límite para la misericordia divina que se nos ofrece a todos! Repito: ¡tampoco hay otro límite para la misericordia divina que se nos ofrece a todos! Recuerden esta frase.

Profesión de votos de dos misioneras identes en Berlín

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El sábado 25 de Marzo se celebró en la catedral de Santa Eduvigis, de Berlín, la misa de votos de nuestras hermanas alemanas Susanne König y Josephin Guhl. Para Susanne eran los votos perpetuos y para Josephin los temporales. La ceremonia supuso un hito para la Provincia de las misioneras y misioneros identes de Berlín pues por primera vez celebrábamos unos votos en la Catedral de Berlín y, por otro lado, fue presidida por el Arzobispo actual Dr. Heiner Koch. Asistieron más de 500 personas: las familias, nuestros amigos, la Familia Idente, compañeros de trabajo y estudio, y personas de la parroquia. Entre ellos había católicos, protestantes, musulmanes y no creyentes. Para algunos incluso fue la primera misa a la que asistían.

Durante la misa cantaron dos coros: uno de jóvenes de un colegio católico y otro de una parroquia que canta a capela. En la homilía el Arzobispo partiendo de la fiesta de la Anunciación del Señor habló de la creatividad divina que con el fíat de María pudo crear el hombre nuevo. Al final de homilía dirigió algunas palabras a nuestras hermanas Susanne y Josephin pidiéndoles que no dejaran sólo a Dios, ni a María con su Sí constante, ni tampoco a Santa Isabel que representa a todas las personas que nos rodean y tienen necesidad de que les acompañemos.

Todos los asistentes estaban realmente conmovidos con la ceremonia. Al final de la misa nuestro Presidente, el P. Jesús Fernández, tomó la palabra y dijo que la paz del corazón es esencial para la paz del mundo y que los votos de nuestras hermanas son un bien para la Institución pero también para la Iglesia local de Berlín.

Después de la misa invitamos a todos a la recepción para felicitar a nuestras hermanas. Hubo un pequeño ateneo con canciones, interpretación de violín y una presentación sobre nuestras misiones. Estuvieron unas 500 personas que se sintieron muy bien acogidos gracias también a la ayuda de nuestros amigos y Familia Idente.