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Dios tenía otros planes

da 11 Settembre 2026No Comments

Rebecca Sattler, informática y consagrada, sobre vocación, dudas y por qué decir un sí sin vuelta atrás 

Berlín, 29 de agosto de 2026

Periodistas querían entrevistarla. En la región de Berlín, que una mujer joven decida consagrarse a Dios con votos perpetuos es hoy un acontecimiento insólito.

Rebecca Sattler lleva años queriendo dar este paso. No como quien pone punto final a una duda, sino como quien confirma algo que ya sabía:

«El pensamiento de pedir la profesión perpetua lo llevo en el corazón desde hace mucho tiempo, y ha ido creciendo con los años. Definitivo no significa terminado: este sí tengo que pronunciarlo cada mañana de nuevo, también en los días en que no se siente nada.»

El sábado 29 de agosto, en la iglesia de San Matías de Schöneberg, ese sí se hizo público. La nave estaba llena: fieles de la parroquia, compañeros de trabajo y de estudios, amigos, curiosos. Desde Roma llegó expresamente el P. Luis Casasús, presidente de las Misioneras y Misioneros Identes. 

Nada de esto era previsible. Rebecca creció en una familia donde la religión sencillamente no existía. Con quince años entró por curiosidad en la iglesia católica de su ciudad buscando clases de religión. Quería entender por qué todavía había personas que creían en Dios. Encontró un curso de confirmación dirigido por misioneros Identes. Al principio escuchaba más que preguntaba. Luego llegó la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia, en 2005:

«Lo que me tocó no fue un argumento, sino la fe viva de los otros y una presencia que solo puedo describir como la del Espíritu Santo.»

Se bautizó ese mismo año. Pero la historia no fue recta. La muerte de su padre, un año en Estados Unidos, tres años en una comunidad evangélica, y al final el vacío. Un día le dijo a Cristo: “Me voy por mi camino, y tú por el tuyo.” Y se fue.

Años después, en la universidad, una misionera Idente le habló de un voluntariado en Ecuador. Rebecca fue sin ninguna intención religiosa. Vivió con las misioneras, participó en sus tiempos de oración, y algo empezó a moverse. Hasta que, durante una hora de oración, sintió la presencia de Cristo en la Eucaristía. No lo pensó. Lo sintió. Y eso lo cambió todo. El 1 de enero de 2013, festividad de Maria, Madre de Diós, entró en la comunidad. Sin duda, María la había acompañado en este camino desde el principio, señala Rebeca con un guiño: María, sin duda, tenía algo que ver con todo esto. 

Desde fuera, su vida tiene poco de espectacular. Es informática. En la universidad es casi siempre la única católica en la sala. La gente pregunta, y de repente la fe se convierte en tema donde normalmente no aparece. Eso, dice ella, es su misión: estar en el mundo sin ser del mundo.

 

El arzobispo de Berlín envió una carta personal para la ocasión. En ella le proponía una pregunta: en un momento de calma, ¿cuáles son las grandes obras de Dios que reconoces cuando miras tu vida? Como María en el Magnificat. Y añadía: Si Dios hace una alianza contigo, es evidente que tiene un gran interés en ti. Que te quiere mucho. 

Entre los que estuvieron presentes había un adolescente que había llegado casi por casualidad. Al verlo dijo:

«Se necesita un corazón muy puro para dar un paso así. Yo también quisiera tenerlo.»

Un corazón puro para entender cuánto Dios nos quiere. 

Quizás eso es lo que hace este sí tan poco ordinario: que mueve otros síes.

 

Varios medios y redes se hicieron eco de la celebración. Estos son los artículos y publicaciones que aparecieron antes y después:

https://www.instagram.com/reels/DclGGesACzp/

https://www.tagesspiegel.de/potsdam/brandenburg/die-ordensschwester-mit-dem-informatik-doktortitel-rebecca-sattler-forscht-betet–und-sieht-mit-sorge-auf-ki-15998244.html

https://www.moz.de/lokales/fuerstenwalde/kirche-in-oder-spree-junge-frau-aus-fuerstenwalde-wird-ordensschwester-79427801.html