
En medio del ruido cotidiano, de las clases, los compromisos y las prisas propias de la vida universitaria, 26 jóvenes de la PUCESD aceptaron una invitación poco habitual: detenerse. Detenerse para escuchar, para mirarse por dentro y para dejar que el tiempo de Adviento abriera espacio a la pregunta y a la esperanza. Así se vivió el Motus Christi en Santo Domingo (Ecuador).
Desde el inicio, el encuentro se desarrolló en un clima de sencillez y confianza. El propósito era claro: preparar el corazón, incluso allí donde está herido, para la Navidad de Jesús. A través de momentos de silencio, reflexión personal y compartir fraterno, los jóvenes comenzaron a descubrir una imagen de Dios distinta a la que muchos traían consigo: un Dios que no juzga, sino que escucha y camina con ellos en la vida cotidiana.

Poco a poco, el silencio fue haciendo su trabajo. Algunos jóvenes expresaron haber encontrado una paz inesperada. “Sentí un alivio por dentro”, compartía uno de ellos al finalizar uno de los momentos personales, poniendo palabras a una experiencia difícil de explicar.
El Motus Christi se convirtió también en un espacio para abrir el corazón. Hubo quienes lograron dejar en manos de Dios aquello que venía pesando desde hacía tiempo. “No pensé que esto me iba a tocar así el corazón”, confesaba una joven, sorprendida por lo vivido durante la jornada.
A lo largo del día no faltaron las risas, las preguntas profundas ni los momentos de simple compañía. Todo se vivió en un ambiente de fraternidad auténtica, donde nadie caminó solo y cada historia fue acogida con respeto. Para algunos, la experiencia marcó un antes y un después: “Me voy diferente, más tranquilo y con ganas de servir”, expresaba uno de los participantes al concluir el encuentro.
Este Motus Christi dejó frutos visibles: corazones más abiertos, una mayor conciencia de la presencia de Dios Padre y una inquietud serena por seguir a Cristo desde lo cotidiano. Para muchos jóvenes, fue un recordatorio sencillo pero profundo: Dios se deja encontrar cuando se le regala tiempo, silencio y un corazón sincero.











