Evangelio del 4 de mayo

 

Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. 

 

Evangelio según San Juan 14,27-31a

Jesús dijo a sus discípulos: «Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡ No se inquieten ni teman ! Me han oído decir: ‘Me voy y volveré a ustedes’. Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean. Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque está por llegar el Príncipe de este mundo: él nada puede hacer contra mí, pero es necesario que el mundo sepa que yo amo al Padre y obro como él me ha ordenado.»


SOS Evangelio: claves de lectura

El mundo nos enseña el camino de la paz con anestesia, nos anestesia para que no veamos otra realidad de la vida: la cruz. Por eso Pablo dice que hay que entrar en el reino de los cielos por el camino, con muchas tribulaciones. Pero, ¿se puede tener paz en la tribulación? Por nuestra parte, no; no somos capaces de hacer una paz que sea tranquilidad, una paz psicológica, una paz hecha por nosotros, porque las tribulaciones están ahí: unas son el dolor, otras la enfermedad, otras la muerte: están ahí. La paz que da Jesús es un don: es un don del Espíritu Santo. Y esta paz va en medio de las tribulaciones y sigue adelante: no es una especie de estoicismo, lo que hace el faquir. No, es otra cosa.
EL PAPA FRANCISCO, meditación matutina en la capilla, Domus Sanctae Marthae,  La paz no es tranquilidad, martes 16 de mayo de 2017
Para leer más: https://www.vatican.va/content/francesco/it/cotidie/2017/documents/papa-francesco-cotidie_20170516_pace-non-e-tranquillita.html
[Acerca del texto publicado en este espacio, quedamos a disposición para su eliminación inmediata, si su presencia no fuese apreciada por quien tiene los derechos].

 

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