Evangelio del 20 de Abril

 

 

“Señor, danos siempre de ese pan”.

 

Evangelio según San Juan 6,30-35

La gente dijo a Jesús: “¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas?
Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo”. Jesús respondió: “Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo”. Ellos le dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”.
Jesús les respondió: “Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.


SOS Evangelio: claves de lectura

Pero a Jesús no le basta con que la gente lo busque, quiere que la gente lo conozca; quiere que la búsqueda y el encuentro con él vayan más allá de la satisfacción inmediata de las necesidades materiales. Jesús vino a traernos algo más, a abrir nuestra existencia a un horizonte más amplio que las preocupaciones cotidianas de alimentarnos, vestirnos, tener una carrera, etc.
Los oyentes de Jesús piensan que les pide que observen los preceptos para obtener otros milagros como la multiplicación de los panes. Esta es una tentación común, reducir la religión sólo a la práctica de las leyes, proyectando sobre nuestra relación con Dios la imagen de la relación entre los siervos y su amo: los siervos deben realizar las tareas que el amo les ha asignado, para tener su benevolencia. Todos lo sabemos. Así que la multitud quiere saber de Jesús qué acciones debe hacer para agradar a Dios.
Los oyentes de Jesús piensan que les pide que observen los preceptos para obtener otros milagros como la multiplicación de los panes. Esta es una tentación común, reducir la religión sólo a la práctica de las leyes, proyectando sobre nuestra relación con Dios la imagen de la relación entre los siervos y su amo: los siervos deben realizar las tareas que el amo les ha asignado, para tener su benevolencia. Todos lo sabemos. Así que la multitud quiere saber de Jesús qué acciones debe hacer para agradar a Dios. Pero Jesús da una respuesta inesperada: “Esta es la obra de Dios: que creáis en el que ha enviado” (v. 29).
En el Evangelio, hay una multitud reunida en torno a Jesús que todavía tenía la multiplicación de los panes en los ojos. Fue uno de esos momentos que quedaron impresos en los ojos y en los corazones de la primera comunidad de discípulos. Había sido una fiesta… La fiesta de descubrir la superabundancia y la solicitud de Dios hacia sus hijos, hechos hermanos al compartir y repartir el pan. Imaginemos esa multitud por un momento. Algo había cambiado. Por unos instantes, aquellos sedientos y silenciosos que seguían a Jesús en busca de una palabra pudieron tocar con sus manos y sentir en sus cuerpos el milagro de la fraternidad capaz de saciar y hacer sobreabundante.
Bergoglio (Papa Francisco), Jorge. John. El Evangelio del discípulo que vio y creyó (Edición en italiano) . Ediciones San Pablo. Edición Kindle.

“La obra de Dios es creer en el que ha enviado…”. Nada que pertenezca a este mundo, nada que responda a la vanidad de la mente pagana puede servir de apoyo a este trabajo. Debemos aprender lo que significa estar fundados sólo en Cristo. sólo. Cristo no propone nada más que a sí mismo: “Yo”. Y esta es la segunda forma de entender esas palabras: “Has sido saciado”. Sólo nos sacia una relación con alguien a quien amamos… tanto que queremos seguirlo, incluso en el desierto. Alguien que nos hace vivir su vida, que nos hace revestirnos de un hombre nuevo, de una vida nueva: La suya. No son los signos, los milagros, los panes los que nos sacian. Sólo Él nos sacia.
Para leer más: Bernardo De Angelis, Con voi tutti i giorni, Lombar Key 2008
[Acerca del texto publicado en este espacio, quedamos a disposición para su eliminación inmediata, si su presencia no fuese apreciada por quien tiene los derechos].

 

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