ActualidadEcuadorId por todo el mundoSudamérica

Lo que la IA no puede reemplazar: El Proceso de Aprendizaje en la era de la IA

da 18 Settembre 2026No Comments

“En la era de la IA es más evidente que nunca que aprender no es simplemente tener la respuesta correcta a una pregunta, por compleja que sea. Aprender, en sentido pleno, implica a la persona entera: la transforma por dentro y por fuera, y la mueve a responder a las necesidades y oportunidades que observa en su entorno.” 

Así Cristina Díaz de la Cruz, misionera idente, ingeniera y vicerrectora de la Universidad Técnica Particular de Loja.

Plantea una cuestión desafiante: “Antes de preguntarnos qué puede hacer la inteligencia artificial por la educación, necesitamos comprender quién es el ser humano y cuál es el sentido último del aprendizaje.”

Su provocación va más lejos: 

“Una IA bien orientada debería ser capaz  de plantear preguntas de sentido profundo. Es una apuesta sobre qué es el ser humano: alguien que no se reduce a lo cognitivo, y que una tecnología que solo desarrolle esa dimensión —por sofisticada que sea— empobrece. Desde esta perspectiva, la inteligencia artificial no debería entenderse como un sustituto del ser humano, sino como una herramienta que puede potenciar algunos procesos de aprendizaje sin reemplazar aquello que les da sentido. Puede ayudarnos a organizar información, formular preguntas o acceder a conocimientos de forma extraordinariamente eficiente, pero no puede vivir nuestras experiencias, asumir decisiones libres, establecer vínculos personales ni buscar el sentido de la propia existencia.”

La clave que propone para el desafío educativo es concreta: “No se trata en formar personas capaces de competir con la inteligencia artificial, sino en ayudarles a desarrollar aquello que ninguna tecnología puede ofrecerles: la capacidad de amar, de construir relaciones, de contemplar la belleza, de comprometerse con la verdad y de abrirse a la trascendencia.”

Quizá esta sea una de las mayores oportunidades que la inteligencia artificial ofrece a la educación. Al obligarnos a preguntarnos qué es irreemplazable en el ser humano, Cristina Diaz nos invita también a redescubrir la verdadera finalidad de toda educación: favorecer el crecimiento integral de la persona, para que el conocimiento no se quede en información, sino que se convierta en una vida transformada y capaz de transformar el mundo.