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La ambición de los santos es única: poner nido en el cielo

By 30 June, 2026No Comments

Tránsito de María del Carmen Orts Poveda, misionera idente

Hace ya tiempo, como médico, sabías que iba a ser una etapa -la última etapa- llena de situaciones complicadas. Lo tomabas con humor, haciendo esfuerzos por no olvidar las palabras y proteger tu memoria, hasta que Dios Padre ha querido tenerte aún más cerca, para siempre. No suponíamos que nuestro Padre elegiría esta fecha para llamarte, para que tu vida sea aún más inolvidable. Ahora nos miras y seguro que comprendes muy bien lo que sentimos:

Todavía aquí

Es extraño estar vivo,
con todas las moléculas del cuerpo, con la cabeza llena
de miles de insensibles sentimientos.

Es tan hondo el misterio
de oír llegar el tiempo con su abrazo a tantas multitudes solitarias
al agua envejecida
de tantos manantiales apagados.

Es tan raro haber visto
morir inmensos enjambres de estrellas y aun así seguir aquí
sabiendo que me esperas.

Este 29 de junio, a los 73 años, nuestra querida hermana Maria del Carmen, ha partido a la casa del Padre. Y, mientras damos gracias por el don de su vida, acuden a nuestra memoria tantos rostros y tantos lugares marcados por su entrega.

Nos conmueve recordar el bien que has hecho a tantas personas en tantos lugares… ahora visité Perú y te recuerdan con gratitud, especialmente en tu querido Iquitos, donde salvaste vidas de niños desnutridos y de pacientes pobres. Pero alimentaste también, sin descanso, las almas de todos, hermanas y hermanos que tuviste al lado. Igualmente, llenaste de ternura el tiempo que tu querido papá, D. Vicente, estuvo con nosotros en Madrid al final de su camino en este mundo.

Es una alegría saber que ahora, con tus padres, paseas junto a un Fundador que te quiso como hija fiel y generosa. Se cumple ya en ti lo que leemos en Transfiguraciones:

La ambición de los santos

es única: poner nido en el cielo.

Estamos ya dando gracias por la forma que tuviste de poner tu vida en el altar. Sigue ahora, por favor, con tu risa y tu mirada inteligente, sembrando luz en nuestros días.

Te abrazamos en el calor de los Sagrados Corazones de Jesús, María y José. 

Luis Casasús