
«Nací para adorarte eternamente…». Con estos versos se abre Trilogía, de Cristóbal Martín Flores, reconocida como obra ganadora del Certamen Interno de Poesía 2026.
Los tres poemas de la obra ganadora —Tu mirada, Tu paso y Brisa— giran en torno a una misma experiencia: Dios en relación con el poeta. La voz se dirige a Él, lo busca, lo contempla, descubre su presencia en medio de la jornada y en la memoria herida del tiempo.
En Tu mirada aparece una intimidad recogida que convive con el peso de lo cotidiano: «Me siento aquí contigo, recogido, / en medio del fragor de la jornada». El poema sostiene esa tensión entre la prisa exterior y el instante en que todo se aquieta ante una presencia amada.
Tu paso ofrece otra cadencia. En sus versos resuena la añoranza mística de Dios y la contemplación de Cristo sufriente. El jurado ha señalado en esta composición una clara sintonía con la tradición sanjuanista y teresiana: «que gime por verte sin consuelo».
En Brisa, el lenguaje se vuelve sobrio y visual. Juncos, muros lacerados, ventanas, horizonte. Sobre ese paisaje, el dolor no desaparece sino que es un dolor transformado: «el llanto que el amor transforma / en la breve brisa de tus pasos».
El comentario del jurado ha destacado la musicalidad de estos versos, sostenida por el ritmo de sus acentos prosódicos y por una delicada concatenación de sonidos. También ha subrayado la riqueza de imágenes de fuerte tono realista: “el blanco de mis sienes”, “el fragor de la jornada”, “la pared herida”, “la brisa de tus pasos”.
En esa unión entre forma cuidada y hondura espiritual ha visto una genuina poesía mística, donde la fe, la esperanza y el amor recorren cada composición. Una poesía de raíz castellana en lo formal, por el ritmo constante que sostienen sus versos; y de tradición hispánica en lo trascendental, en el diálogo íntimo, intenso e incluso con ausencias que establece entre Dios y el Poeta.
El Certamen Interno de Poesía Mística, promovido cada año por los Misioneros y Misioneras Identes, ofrece un espacio donde la palabra poética se abre al encuentro con Dios. En la edición de 2026 han participado autores de distintas partes del mundo, testimonio de una viva sensibilidad espiritual y de una búsqueda sincera.
Fernando Rielo escribió: «Si el ser humano no dialoga con Dios, tampoco podrá dialogar con su prójimo». En esa convicción se inscribe este certamen, que reconoce en la poesía una palabra capaz de restaurar el diálogo y ensanchar la mirada.
Junto a la obra ganadora, se publican también las composiciones distinguidas con mención de honor ex aequo, firmadas por María Fernanda Lacilla Ramas e Irene Scifoni.
La obra ganadora
TU MIRADA
Nací para adorarte eternamente
y siento en mí que el blanco de mis sienes
persigue en su querer todos tus bienes,
mas quedo absorto en lo que no se siente.
Quiero evitar mirarte intensamente.
Pero no puede ser porque me vienes
traspasando con el amor que tienes
por este pobre ser que está al poniente.
Me siento aquí contigo, recogido,
en medio del fragor de la jornada,
y acudes al momento, decidido.
Al punto descubro en tu llegada.
el amor que me tienes, sorprendido
del amor que te tengo en tu mirada.
TU PASO
Susurros son divinos y tu paso
saeta triste que tras ti va en vuelo
entre la gente, solemne en el ocaso
con las farolas blancas y el desvelo
infantil de un Viernes Santo, acaso
primavera de sangre desde un suelo,
de un pecho cubierto por el raso
que gime por verte sin consuelo.
¡Oh, Señor fuerte! ¡Cristo Santo!
tu sufrir y ser contigo es uno
y tu morir es nuestro en este canto
que traspasa el abismo del no ser
para llegar a Ti del infortuno
océano, curtido por el llanto.
BRISA
Esos juncos con yedra que se eleva y se rompen
antes que las ventanas se abran a la luz.
Esa pared herida, los lacerados muros,
un alféizar que no sostiene nada,… unas flores,…
Dejadas ya las horas y los libros…
miro el horizonte y en tus ojos, traspasado el tiempo,
contemplo el llanto que el amor transforma
en la breve brisa de tus pasos.
Junto a la obra ganadora, se publican también las composiciones distinguidas con mención de honor ex aequo, firmadas por María Fernanda Lacilla Ramas e Irene Scifoni.

Irene Scifoni y María Fernanda Lacilla Ramas
La gratitud es bálsamo
Autora: Mª Fernanda Lacilla Ramas
La gratitud es bálsamo
La gratitud es bálsamo en mi corazón herido,
como una rama de olivo prendida en el pico,
el anuncio de un abrazo,
el deseo de refugio.
Tu cobijo, Padre, tu cobijo.
Tus entrañas paternas me salvan
me devuelven tu ansiada mirada,
y el silencio se me puebla de añoranza
en mis adentros por escuchar de tus labios:
_ ¡Hija!
Eco de Tu tacto en mi herida
¡Acaso es ingrato mi dolor!
¡Quizá ceguera que a tientas
no vislumbra tu tierna Presencia!
Te quiero, Padre, aunque pequeña.
Dormiré en tu regazo acurrucada,
abrazada a Tu perdón seguro,
como beso nocturno en esta espera
Autora: Irene Scifoni
Nieve de cumbres, nieve enamorada,
se quiebra, en tu silencio, mi mentira;
el grito de mis miedos se retira,
y el alma ya no busca otra morada.
Flotan caricias: danza en mi mirada
el canto quieto de tus leves pasos;
se extingue ya el dolor de los fracasos
con que mi mustia tierra está sembrada.
¡Ay, cuánto extraño la Mano Artesana,
que día a día cincela tus cristales!
Ella mudó la niebla en tierno abrazo.
Amaneció. La noche fue lejana;
se inflamaron tus copos inmortales:
testigo fuiste de un nuevo regazo.










