Consagración religiosa en el corazón de África

By 31 mayo, 2017África, Camerún

No es casualidad que este mes de mayo haya sido dedicado por el Papa Francisco a la oración por los cristianos de África y que se haya producido un gran acontecimiento para la comunidad idente de Camerún. Se trata de la visita apostólica del Presidente de las misioneras y misioneros identes y de la Superiora General, P. Jesús Fernández y Mª del Carmen García Viyuela, respectivamente.

Además de los entrañables encuentros con las comunidades parroquiales de la Iglesia de Sainte Famille, en Yaoundé, y de la Parroquia Universitaria San Pedro y San Pablo, de Soa, ha tenido lugar un hecho que siempre es una doble alegría, tanto para un instituto religioso como para la Iglesia local. El domingo 28 de mayo, Solemnidad de la Ascensión, la joven camerunense Michèle Lameu Djeutchouang realizó su profesión de votos y consagración celibial como misionera idente ante los superiores del Instituto en la parroquia San Pedro y San Pablo de Soa.

El Presidente del Instituto Id, P. Jesús Fernández, expresó en su homilía que “nuestra hermana Michèle va revestida de blanco porque representa la bienaventuranza de los limpios de corazón. Ella desea vivir la limpieza de corazón, que es escuchar la voz de Cristo. Cristo dice que cuando nos miramos a nosotros mismos no vivimos la pureza de corazón y hay una parte oscura en el corazón. Se puede llamar angustia, miedo, etc. Las murallas nos impiden escuchar a los demás.

La bienaventuranza de los pobres de espíritu se refiere a los pobres en odio, vanidad, rencor, resentimiento, que es un auto veneno.

Pero Michèle ha elegido al mejor líder de la historia, Cristo. El joven rico pregunta qué es la vida eterna y Cristo dice, “niégate a ti mismo”, es decir, coge tu psicología, – que a veces no nos gusta- y Cristo te ayudará, porque Él es el camino de la paz y la felicidad.”

El P. Jesús hizo una confesión de su vocación y manifestó que cuando él tenía veinte años leyó en el Apocalipsis el pasaje en el que Cristo dice que si le abrimos la puerta, Él nos hablará de nuestro Padre Celeste, del equilibrio, de la armonía, del amor. Y él se preguntó, pero ¿cuándo me has llamado? Cuando hay silencio en el interior y se vive la oración podemos escucharle.”

Que Cristo, en este mes de oración por África, siga suscitando vocaciones como la de Michèle, dispuesta generosamente a ir y anunciar el Evangelio a todas las gentes desde un corazón enamorado del Padre.

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