La alegría del acoger: el regalo de dos familias ucranianas en la parroquia Idente de Praga

En medio del drama de los refugiados por la guerra de Ucrania, se vive la alegría del acoger.

En nuestra parroquia Idente de Praga, dos familias ucranianas han encontrado hogar hace ya varias semanas. Estas nueve personas (solo mujeres y niños) habían pasado tiempo viviendo en la minúscula habitación de su abuela con un baño compartido incluso con más personas. Una de ellas, la abuela, se acercó a pedir ayuda, y los misioneros Identes le abrieron las puertas de la casa parroquial.

“Estamos contentísimos. ¡Son una maravilla! Es gente muy educada, cariñosa y responsable. Hacen todo lo posible para que nosotros llevemos una vida lo más tranquila posible. La Providencia nos ha dado la gracia de poder tenerlos con nosotros”, dice el párroco y misionero Idente Alberto Giralda.

A pesar de ser países cercanos, las lenguas checa y ucraniana son bastante diferentes. “Tenemos que tener paciencia. Estamos intentando aprender ucraniano por internet. ¡Los niños se han transformado en nuestros maestros! Cuando uno de ellos no sabe cómo explicarme una palabra, busca en su teléfono la traducción, o me lleva físicamente al lugar para mostrarme lo que quiere decir. Incluso la niña de 3 años ha aprendido alguna palabra checa para hacerse entender”, cuenta, con una sonrisa, Alberto Giralda.

Cocinan y comen juntos (dentro de lo posible), como en familia; aunque a veces los niños están como ausentes, o manifiestan su deseo de regresar a casa. De la guerra no se habla nunca. No quieren ni mencionarla, y nosotros tampoco. Sus padres y maridos están allí, en zonas cercanas al frente, en la retaguardia; pueden pasar a la guerra directa en cualquier momento, y ellos lo saben.

En medio de este dolor se han creado fuertes vínculos en el ámbito ecuménico. En Praga, la presencia de tantos ucranianos, casi todos ortodoxos, ha llevado a una mayor comunión entre las iglesias católica y ortodoxa. Este año en la casa parroquial la Pascua se ha celebrado dos veces: en la fecha católica y en la ortodoxa. Fue un signo de comunión muy bonito para toda la comunidad.

Se sigue derrumbando así el sueño comunista de hacer de la República Checa el país ateo perfecto. Como consecuencia de sus 40 años de presencia en este país, consiguieron que el número de creyentes disminuyera muchísimo: los católicos, que constituyen la confesión mayoritaria, representan solo el 11% de la población. Sin embargo, según testimonia el p. Alberto, hoy en día está aumentando la presencia de los fieles en las iglesias, y también el interés por los sacramentos. Durante la pandemia, las iglesias, al menos las dos de nuestra parroquia, no se cerraron ni un solo día, para que las personas pudieran ir a rezar y a recibir la Eucaristía.

La presencia de los misioneros Identes en la hermosa ciudad de Praga tiene ya una larga historia. Alberto Giralda llegó desde Italia en 1991, año en que se abrieron fundaciones identes en otros países eslavos, como Polonia y Checoslovaquia (en este último, Olomouc, Bratislava y Praga). El arzobispo de Praga les encomendó en 1996 la Parroquia de la Natividad de la Virgen María, donde siguen viviendo su misión con gran ilusión.

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