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El presidente de los Misioneros Identes en Chile

Publicado por 22 diciembre, 2025enero 13th, 2026No Comments

Una llamada a la misión, la esperanza y la fidelidad en la vida cotidiana

A veces, una visita no se mide por los días que dura, sino por la huella que deja. Cuando una presencia logra despertar preguntas, renovar el ánimo y volver a poner el corazón en lo esencial, se convierte en un verdadero acontecimiento. Así fue vivida en Chile la visita del presidente de los Misioneros Identes, padre Luis Casasús: como un tiempo de gracia que invitó a detenerse, escuchar y volver a elegir la misión.

Su paso por estas tierras no fue simplemente una agenda de encuentros, celebraciones y actividades, sino una experiencia compartida de paz, cercanía y renovación interior. Misioneros, jóvenes, familias y comunidades educativas se sintieron acompañados por una palabra serena y firme, capaz de recordar que la vida cristiana —y la vocación— se construyen en lo cotidiano, allí donde cada gesto puede convertirse en respuesta al amor de Dios.

A lo largo de estos días, el ambiente estuvo marcado por una profunda paternidad espiritual y una escucha atenta, que animaron a mirar la propia vida con mayor verdad: crecer en la obediencia a Dios, aprender a ordenar las pasiones y vivir con una entrega generosa al servicio de los demás. Fue un llamado claro y esperanzador: la santidad no es un ideal lejano ni reservado a unos pocos, sino un camino posible, tejido con fidelidad diaria y amor concreto.

Durante su visita, el presidente del Instituto presidió una celebración eucarística en la parroquia San Alberto Hurtado de Peñalolén. Asimismo, ofreció espacios de reflexión en el ámbito académico, dialogando con estudiantes y profesores sobre los desafíos actuales de la ciencia, la tecnología y la inteligencia artificial, siempre desde una mirada profundamente humana y ética.

 

Estos encuentros permitieron tender puentes entre fe y razón, mostrando que la búsqueda de la verdad y el desarrollo del conocimiento solo alcanzan su plenitud cuando están al servicio de la vida y de la dignidad de la persona. También compartió momentos de formación y oración con la Familia Idente en Rancagua, fortaleciendo la comunión y el sentido de pertenencia a una misma misión. 

Uno de los momentos más significativos fue la Profesión Apostólica y Consagración Celibial de la joven misionera Milena Paz Maldonado Lillo, de 23 años, celebrada en la parroquia San Alberto Hurtado. Su sí generoso fue acogido como un signo de esperanza para la Iglesia y para el mundo: la juventud que, escuchando la voz de Dios, responde con valentía y confianza. 

Posteriormente, en un ambiente sencillo y familiar, se celebró también la profesión de votos perpetuos de la hermana Verónica Court Murasso, testimonio de una perseverancia madura, forjada en el tiempo y sostenida por la gracia. Su entrega, descrita como la de una persona “atraída y herida por el amor de Dios”, fue motivo de profunda gratitud y alabanza. 

Estas jornadas dejaron una pregunta abierta para todos los que participaron —y también para quienes hoy leen estas líneas—: ¿cómo respondemos nosotros al llamado de Dios en nuestra propia vida? La visita del presidente del Instituto no solo trajo palabras y gestos, sino una invitación concreta a vivir con mayor autenticidad, a dejarnos transformar y a hacer de cada día una oportunidad para amar más y mejor.