Evangelio del 15 de octubre

By 14 octubre, 2021Evangelio del día

 

¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Pues bien, ni uno de ellos está olvidado ante Dios.

 

Evangelio según San Lucas 12,1-7

En aquel tiempo, habiéndose reunido miles y miles de personas, hasta pisarse unos a otros, Jesús se puso a decir primeramente a sus discípulos: «Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Nada hay encubierto que no haya de ser descubierto ni oculto que no haya de saberse. Porque cuanto dijisteis en la oscuridad, será oído a la luz, y lo que hablasteis al oído en las habitaciones privadas, será proclamado desde los terrados. Os digo a vosotros, amigos míos: no temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más. Os mostraré a quién debéis temer: temed a aquel que, después de matar, tiene poder para arrojar a la gehenna; sí, os repito: temed a ése. ¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Pues bien, ni uno de ellos está olvidado ante Dios. Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; valéis más que muchos pajarillos».


SOS Evangelio: claves de lectura

“Recuerdo que para el carnaval, cuando éramos niños, nuestra abuela nos hacía galletas, y era una masa muy fina y delgada la que hacía. Luego la echaba en aceite y esa masa se hinchaba, se hinchaba y, cuando empezábamos a comerla, estaba vacía. En dialecto, esas galletas se llamaban “mentiras”. Y fue mi abuela quien me explicó por qué: estas galletas son como las mentiras: parecen grandes, pero no hay nada dentro de ellas, no hay verdad en ellas; no hay sustancia.
…
Porque la hipocresía es una división interna, uno dice una cosa y hace otra: es una especie de esquizofrenia espiritual. Es una especie de esquizofrenia espiritual. Es más, el hipócrita es un simulador: parece bueno, cortés, pero tiene un puñal detrás.

Para entender lo que Jesús quiere decirnos, aquí están las pistas para un verdadero examen de conciencia sobre nuestro modo de actuar en la vida, sobre nuestra levadura, para que seamos más libres de ir detrás del Señor y nos diga siempre la verdad. Por eso es importante preguntarse: “¿Cómo puedo crecer? ¿Cultivo con levadura vieja que no sirve para nada? ¿Creceré como las tortitas de mi abuela, vacías, sin sustancia, o creceré con la nueva levadura, la que hace crecer el reino de los cielos? ¿Cómo está mi levadura?”. Y es: “¿Con qué espíritu hago las cosas? ¿Con qué espíritu rezo? ¿Con qué espíritu me dirijo a los demás? ¿Con el espíritu que construye, o con el espíritu que se convierte en aire?” No nos engañemos nunca diciendo: “He hecho esto, he hecho aquello”. Más bien, miremos el ejemplo de los pequeños: ¡con qué verdad se confiesan los niños! Los niños nunca, nunca, nunca dicen una mentira en la confesión, nunca dicen cosas abstractas: “Yo hice esto, yo hice aquello”. Así que los niños son concretos, cuando están ante Dios y ante los demás dicen cosas concretas, porque tienen la levadura buena, la que les hace crecer como crece el reino de los cielos. “¿Soy una persona leal y transparente o soy un hipócrita?”.
Para leer más:
Jorge Bergoglio (Papa Francesco). Luca. Il Vangelo del Padre misericordioso (Italian Edition) . San Paolo Edizioni. Edizione del Kindle.
[Acerca del texto publicado en este espacio, quedamos a disposición para su eliminación inmediata, si su presencia no fuese apreciada por quien tiene los derechos].

 

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